Lunes de Carnaval: el día en que el mundo permite desordenarse

El Lunes de Carnaval no es un día cualquiera del calendario. Es una pausa socialmente aceptada para el exceso, la risa sin explicación, el cuerpo en movimiento y la ruptura —aunque sea simbólica— de la rutina. No nació para ser prolijo ni eficiente. Nació para ser vivido.

Su origen está ligado a los carnavales europeos medievales, cuando, antes del inicio de la Cuaresma cristiana, la gente se daba permiso para comer, beber, bailar y desobedecer un poco. El mensaje era claro: después vendrá el sacrificio; hoy toca el descontrol. Y esa lógica sobrevivió siglos, océanos y culturas.

Un día donde todo se invierte

El Carnaval —y especialmente su lunes— tiene una regla no escrita: todo puede ser distinto. El pobre se disfraza de rey, el serio se vuelve payaso, el tímido baila, el orden se relaja. No es casualidad: históricamente, fue un espacio de catarsis colectiva, una válvula de escape social.

Por eso no se explica desde la productividad ni desde la lógica moderna del “aprovechar el tiempo”. Se explica desde lo humano. Desde la necesidad de romper la línea recta de los días iguales.

Del mundo al barrio

En ciudades como Río de Janeiro, es apoteosis: samba, comparsas, calles que no duermen y un pueblo entero convertido en escenario. En Venecia, es elegancia, máscaras, misterio y una estética que mezcla historia con teatralidad.

En Buenos Aires, tiene otro pulso. Menos postal y más esquina. Corsos barriales, murgas que ensayan todo el año para ese momento, bombos que laten como corazón colectivo y vecinos que, aunque digan que “ya no es como antes”, siguen bajando a la vereda a mirar.

En la Argentina, es memoria viva. De baldazos de agua, de papel picado pegado al pelo, de espuma en la cara y de una infancia donde ese día no se negociaba.

Murga: identidad, resistencia y fiesta

La murga es la columna vertebral del Carnaval rioplatense. No es solo música o baile: es identidad, crítica social, humor y pertenencia. En sus letras hay ironía, denuncia, risa y barrio. Y el Lunes de Carnaval suele ser uno de sus días más intensos, cuando la fiesta ya está lanzada y nadie se guarda nada.

No es casual que durante décadas el Carnaval haya sido prohibido o recortado. El desorden organizado siempre incomodó al poder. Porque un pueblo que se ríe junto, canta junto y ocupa la calle es un pueblo difícil de disciplinar.

Un feriado que dice más de lo que parece

Que el Lunes de Carnaval sea feriado no es un detalle administrativo. Es una declaración cultural. Es aceptar que no todo gira en torno al trabajo, que el descanso y la celebración también construyen sociedad.

En tiempos donde todo se mide en rendimiento, el Carnaval propone lo contrario: perder el tiempo, bailar sin sentido, cantar desafinado, disfrazarse mal. Y ahí, paradójicamente, aparece algo verdadero.

Hoy, lunes

Hoy es Lunes de Carnaval.
Un día para aflojar, aunque sea un poco.
Para reírse sin pedir permiso.
Para recordar que la vida también es ritmo, ruido y desorden.

Mañana volverá la normalidad.
Hoy no.
Hoy el mundo, por unas horas, se permite ser menos serio. Y eso —aunque no figure en ningún manual— también es salud.

Porque si no hay fiesta de vez en cuando,
la rutina termina ganando por goleada.

Curiosidades sobre el Carnaval

Esta festividad, tan divertida y singular, se celebra en varias partes del mundo y cuenta con muchos datos curiosos e interesantes. Mencionamos algunos de ellos:

  • De acuerdo al Libro Guiness Récords los Carnavales de Río de Janeiro han sido considerados la celebración carnavalesca más grande del mundo, recibiendo a más de 500.000 turistas anualmente.
  • El Carnaval se originó en Brasil en el año 1641 con el Entrudo. Era una fiesta muy popular en la que se lanzaba harina, agua, huevos y bolas pequeñas de cera, rellenas de agua perfumada.
  • El Carnaval de Venecia es uno de los más antiguos del mundo, creado en 1094 por Vitale Falier, perteneciente a una de las familias más influyentes de la época.
  • Se estima que el origen de las máscaras venecianas, caracterizadas por un largo pico, proviene de las máscaras que eran utilizadas por los médicos durante la época de la peste en Europa.
  • Asia es el único continente que no acostumbra celebrar el carnaval. Sin embargo, en Japón se celebra cada mes de agosto el festival Awa Odori.
  • La cultura del Carnaval se introdujo en Hollywood en los años cuarenta, gracias a los atuendos utilizados por la cantante y actriz brasileña Carmen Miranda. Su sombrero de frutas y su traje de baiana eran muy famosos en esa época.
  • El origen del carnaval en Latinoamérica es gracias al conquistador español Hernán Cortés.
  • Los disfraces de carnaval suelen ser una expresión de la situación política, social y económica de algunas regiones donde se celebra.
  • La deidad del carnaval se llama Momo, personificando el sarcasmo, la ironía y las burlas.
  • En Brasil una escuela de samba puede incluir entre 3.000 y 5.000 bailarines, quienes practican varios meses antes de la celebración de los carnavales.

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