Liberaron al gendarme argentino Nahuel Gallo tras 448 días detenido en Venezuela y regresa al país

El cabo primero salió de la cárcel El Rodeo 1 luego de más de un año de cautiverio. Su pareja confirmó que ya vuela hacia la Argentina tras una serie de gestiones internacionales y un proceso de liberación impulsado por el régimen venezolano.

Liberaron al gendarme argentino Nahuel Gallo tras estar secuestrado 448 días por el régimen chavista en Venezuela.

El gendarme argentino Nahuel Gallo fue liberado luego de haber permanecido 448 días detenido en Venezuela, en un caso que estuvo marcado por denuncias de desaparición forzada, falta de proceso judicial y ausencia de asistencia legal y consular. El cabo primero de la Gendarmería Nacional Argentina dejó la prisión de El Rodeo 1, donde permaneció incomunicado durante gran parte de su cautiverio.

La noticia fue confirmada por su pareja, María Alexandra Gómez, quien informó a través de redes sociales que el gendarme “ya está volando hacia la Argentina”. De este modo, se pone fin a una prolongada situación que mantuvo en vilo a su familia durante más de un año.

Durante su detención, Gallo estuvo recluido sin contacto regular con sus seres queridos y sin acceso a un proceso judicial transparente. Su caso fue considerado por su entorno como un secuestro político en el marco de tensiones diplomáticas entre Argentina y el régimen venezolano.

En los días previos a su liberación, se había registrado un indicio clave: Gallo logró comunicarse por primera vez con su pareja tras meses de silencio. Esa llamada confirmó que se encontraba con vida y alojado en la prisión de El Rodeo 1.

El contexto de su liberación se vincula con un proceso más amplio impulsado por las autoridades venezolanas, que incluyó la excarcelación de detenidos en medio de presiones internacionales. Entre los factores determinantes también se mencionó una huelga de hambre iniciada por presos extranjeros, quienes reclamaban la aplicación de una ley de amnistía.

El caso de Gallo se remonta a febrero de 2024, cuando fue detenido al ingresar a Venezuela por un paso fronterizo con Colombia. Viajaba para reencontrarse con su pareja y su hijo pequeño. Tras un primer contacto normal, envió un último mensaje en el que advertía: “Me están llevando”. Desde ese momento, se perdió todo rastro durante días.

Con el paso del tiempo, se confirmó que había sido trasladado por distintos centros de detención hasta quedar alojado en El Rodeo 1, un penal señalado por albergar presos políticos y estar bajo control de organismos de inteligencia del régimen.

Mientras tanto, su familia inició un extenso recorrido de reclamos en Venezuela. Su pareja se instaló en Caracas junto a su hijo para exigir respuestas en organismos oficiales, sin obtener información concreta durante meses. Finalmente, ante el riesgo creciente, logró salir del país mediante un operativo internacional con apoyo de Argentina, Estados Unidos y Colombia.

En paralelo, el régimen venezolano acusó públicamente a Gallo de participar en una supuesta conspiración, sin presentar pruebas ni abrir una causa formal. Esa situación reforzó la hipótesis de que se trataba de un rehén en medio de una disputa política.

La liberación también se dio en un escenario de cambios internos en Venezuela, tras la captura de Nicolás Maduro en un operativo internacional que alteró el equilibrio de poder. En ese contexto, el gobierno encabezado por Delcy Rodríguez avanzó con medidas de excarcelación.

Además, la salida de Gallo contó con gestiones humanitarias impulsadas por la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), en coordinación con la Federación Venezolana de Fútbol. La entidad argentina agradeció públicamente a la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, por su intervención.

El presidente de la AFA, Claudio Tapia, destacó que el deporte puede funcionar como puente para facilitar acuerdos humanitarios. Según se informó, también participó como mediador el titular de la federación venezolana, Jorge Giménez Ochoa.

“Estamos profundamente emocionados. Víctor podrá abrazar a su papá en pocas horas”, expresó María Alexandra Gómez al confirmar la liberación, reflejando el alivio tras una larga espera marcada por la incertidumbre.

El regreso de Nahuel Gallo a la Argentina abre ahora una nueva etapa para su familia, luego de casi 450 días de ausencia forzada. Su historia deja al descubierto las consecuencias de los conflictos políticos internacionales y el impacto humano de las detenciones sin garantías.

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