La inflación de enero de 2026 fue del 2,9%, de acuerdo con los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), lo que llevó la variación interanual al 32,4%. El informe se difundió en un contexto de cuestionamientos tras la salida de Marco Lavagna del organismo y la determinación oficial de posponer la aplicación de la nueva metodología, que implicaba una actualización de la canasta de consumos prevista para enero.
Entre los rubros relevados, Alimentos y bebidas no alcohólicas lideró los aumentos del mes con una suba del 4,7%. En segundo lugar se ubicaron Restaurantes y hoteles, que registraron un incremento del 4,1%.
Desde el enfoque regional, Alimentos y bebidas no alcohólicas fue la división con mayor incidencia en la variación mensual, impulsada principalmente por los aumentos en Carnes y derivados y en Verduras, tubérculos y legumbres. En contraste, las menores variaciones se observaron en Educación, con un alza del 0,6%, y en Prendas de vestir y calzado, que mostraron una baja del 0,5%.
Al analizar el comportamiento por tipo de precios, los Estacionales encabezaron los incrementos con un 5,7%, seguidos por el IPC núcleo, que avanzó 2,6%, y por los precios Regulados, con una suba del 2,4%.
El dato oficial se conoció mientras continúa el debate en torno a la metodología del Indec. La semana pasada se anunció la suspensión de la nueva fórmula de cálculo que debía comenzar a regir en enero. El cambio implicaba reemplazar la canasta de consumos de 2004 por la correspondiente a 2017/2018, otorgando mayor peso a los servicios en detrimento de los bienes. Desde el Gobierno explicaron que la implementación se realizará una vez consolidada la desaceleración de precios, algo que estiman podría ocurrir entre julio y agosto.
“El cambio debía hacerse una vez concluido el proceso de desinflación”, sostuvo el ministro de Economía, Luis Caputo. Además, reconoció que existieron diferencias respecto del momento adecuado para avanzar con la modificación. “Marco (Lavagna) entendía que en enero ya podía aplicarse”, afirmó.
Economistas coincidieron en que la actualización de los ponderadores a partir de la encuesta de 2017/2018 daría mayor relevancia a los servicios dentro del índice. “Si se esperan nuevos aumentos en servicios, como sucedió recientemente —con una inflación de 2025 del 26,5% en bienes, 43,1% en servicios y 31,5% en el nivel general—, el IPC con mayor peso en servicios habría arrojado un registro levemente superior al actual”, explicó Florencia Iragui, economista de LCG. A su vez, advirtió que una eventual interrupción del proceso de desinflación podría dificultar la reversión de la tendencia con el nuevo índice.
En cuanto a lo que viene, el día previo se había difundido el índice de inflación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), que fue del 3,1% en enero, con un acumulado interanual del 31,7%. El dato porteño superó al de diciembre, que había sido del 2,7%. Desde el organismo local señalaron que la suba estuvo impulsada por alimentos, bebidas, transporte y servicios varios.
Las consultoras privadas habían estimado que la inflación de enero se ubicaría entre el 2,4% y el 2,6%. Equilibra calculó un avance del 2,2%, mientras que Analytica proyectó un promedio mensual del 2,4%. Libertad y Progreso estimó una suba del 2,6% y Econviews relevó un incremento acumulado del 2,8% en supermercados del Gran Buenos Aires. En general, los pronósticos coinciden en que el proceso inflacionario continúa firme, a pesar de los esfuerzos oficiales por moderarlo.
Según el informe de Equilibra, los principales aumentos del mes se concentraron en alimentos y bebidas no estacionales, con un alza del 2,6%, y en precios regulados, como las tarifas de servicios públicos, que subieron 2,4%. Analytica, por su parte, detectó una desaceleración en la segunda mitad de enero, aunque los alimentos y bebidas se mantuvieron por encima del promedio general. El encarecimiento de los productos básicos impactó con mayor fuerza en los hogares de menores ingresos, que destinan una mayor proporción de su gasto a la compra de alimentos.
Libertad y Progreso había proyectado una inflación interanual del 32,1%, mientras que la variación mensual estimada del 2,6% resultó apenas inferior al 2,8% registrado en diciembre. Algunas consultoras también señalaron indicios de moderación hacia el cierre del mes.
Por último, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central indicó que los analistas esperan una inflación del 2,4% en enero, 2,1% en febrero y 2,2% en marzo. Para abril proyectan una baja al 1,9%. Las estimaciones anticipan una tendencia descendente, con registros del 1,7% en mayo, 1,6% en junio y 1,5% en julio, condicionados por la evolución de los precios regulados, la política cambiaria y las negociaciones salariales.
