Juan Bautista Mahiques se convirtió en el nuevo ministro de Justicia de la Nación tras la salida de Mariano Cúneo Libarona, uno de los tres integrantes que permanecían desde la conformación original del Gabinete de Milei. El ahora exfuncionario llevaba meses evaluando dejar el cargo debido al desgaste que, según su entorno, le generaba la gestión.
En simultáneo, el oficialismo definió que el apoderado nacional de La Libertad Avanza, Santiago Viola, asumiera como secretario de Justicia en reemplazo de Sebastián Amerio, quien tenía fuerte influencia interna en el ministerio.
La determinación estaba resuelta desde hacía varios días. De hecho, Mahiques ya había sostenido encuentros con Cúneo Libarona para coordinar la transición. El Presidente no aguardó su próximo viaje para formalizar el relevo: la situación en la cartera era considerada insostenible, con un ministro que insistía en su salida y la necesidad de reordenar el funcionamiento interno del Gobierno.
El anuncio se realizó tras una reunión entre Cúneo Libarona y Milei en la Quinta de Olivos. En la imagen difundida también participaron la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei —señalada como la principal impulsora del nombramiento— y el jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
La salida de Cúneo Libarona se produjo en línea con lo acordado meses atrás con los hermanos Milei: permanecería en funciones hasta marzo de 2026. Según había anticipado en privado, su intención era recuperar su vida personal tras una etapa intensa al frente del ministerio.
Los ejes de la nueva gestión
Tras oficializarse su designación, Mahiques abrió una nueva cuenta en X y delineó las prioridades de su gestión. Agradeció al Presidente por la confianza y sostuvo que el rumbo trazado exige instituciones sólidas y un sistema jurídico con reglas claras y estables que reconstruyan la confianza pública, garanticen seguridad y otorguen previsibilidad a quienes cumplen la ley.
En ese marco, afirmó que el país necesita una Justicia independiente de disputas partidarias, imparcial, ágil y moderna; una estructura que proteja a las víctimas, que no confunda garantías con impunidad y que reafirme que la ley rige por igual para todos. También subrayó que sin seguridad jurídica no hay inversión, sin reglas estables no hay desarrollo y sin jueces independientes no hay República.
En su mensaje, el nuevo ministro agradeció especialmente a Karina Milei por su apoyo constante y por su rol en la conducción del equipo político. En su entorno sostienen que tendrá un vínculo directo con la secretaria general y que su desembarco contó con la influencia de los primos Menem.
Karina Milei y Mahiques comenzaron a vincularse hace cuatro meses, una relación que se profundizó tras las elecciones nacionales, cuando la funcionaria decidió incrementar su participación en temas judiciales. Además, el flamante ministro mantiene desde hace años una relación de amistad con Santiago Viola, quien continuará a cargo de los asuntos judiciales-partidarios de La Libertad Avanza.
Perfil y antecedentes
Desde fines de 2019, Mahiques se desempeñaba como fiscal general de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, al frente del Ministerio Público Fiscal porteño. A su vez, preside la Asociación Internacional de Fiscales (IAP) desde 2022 y fue representante del Poder Ejecutivo en el Consejo de la Magistratura durante la presidencia de Mauricio Macri.
Proviene de una reconocida “familia judicial”. Su padre, Carlos Mahiques, integra la Sala III de la Cámara Federal de Casación Penal. Un gesto que marcó el acercamiento entre el Gobierno y ese sector fue el envío del pliego para renovar su cargo antes de cumplir 75 años.
También su hermano Ignacio es fiscal porteño y participó como adjunto en la causa Vialidad contra Cristina Kirchner, además de haber sonado para el juzgado federal de Mercedes. El mayor de los hermanos, Esteban, se desempeña en la Cancillería y formó parte del Tribunal de Disciplina de la AFA.
Los desafíos que vienen
Uno de los principales retos de la nueva gestión será impulsar más de 157 pliegos para cubrir cerca del 40% de vacantes en la Justicia federal y nacional. La estrategia no incluirá cargos que requieran mayorías calificadas, como los integrantes de la Corte Suprema, el Procurador General o el Defensor del Pueblo.
Si bien el Gobierno había anticipado el envío de más de un centenar de postulaciones, la iniciativa no avanzó. La prioridad se concentró en intentar completar las vacantes en la Corte Suprema con las nominaciones de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla, propuestas que finalmente no prosperaron.
Con un año electoral por delante, en la Casa Rosada consideran clave avanzar en la cobertura de cargos en instancias previas a la Corte. Según fuentes del oficialismo, el objetivo es mover una parte significativa de los 157 pliegos ya preparados, posiblemente en envíos escalonados, con unas 50 ternas en una primera etapa.
La estrategia incluirá negociar con gobernadores en juzgados de interés provincial. Además, en el Consejo de la Magistratura existen alrededor de 16 vacantes de alta influencia en trámite, que abarcan tribunales orales federales, juzgados de instrucción, cámaras federales y casación penal federal.
Particular atención generan los concursos para los Juzgados 6, 9, 11 y 12 de Comodoro Py. Los tres primeros atraviesan la etapa de entrevistas personales, mientras que el restante se encuentra bajo análisis de la Comisión de Selección de Magistrados y Escuela Judicial.
En el Senado, la Comisión de Acuerdos —presidida por el legislador riojano Juan Carlos Pagotto— será un escenario central. Por la sensibilidad de las designaciones, el oficialismo ubicó allí a figuras de peso como Patricia Bullrich.
Desde el entorno presidencial sostienen que no impulsarán por ahora negociaciones para cargos que requieran mayorías absolutas. Consideran que la Corte Suprema no ha generado obstáculos al Ejecutivo y que el procurador interino, Eduardo Casal, cumple adecuadamente su función. Las discusiones de mayor complejidad quedarían así reservadas para una eventual reelección presidencial.
