El dirigente conservador, de 60 años, prestó juramento en una ceremonia celebrada en la ciudad costera de Valparaíso y posteriormente se dirigió al balcón del Palacio de La Moneda, en Santiago, donde expuso las principales líneas de su programa de gobierno.
Durante su discurso inaugural, el nuevo mandatario aseguró que su administración impulsará reformas profundas para enfrentar lo que describió como “emergencias” nacionales en áreas clave como seguridad, salud, educación y empleo. “Para enfrentar las emergencias en seguridad, salud, educación y empleo, Chile necesita un gobierno de emergencia, y eso es lo que vamos a tener… no es un eslogan”, expresó.
El acto de toma de posesión se realizó en el Congreso Nacional de Valparaíso y contó con la presencia de más de mil invitados, entre ellos dirigentes internacionales y líderes políticos de la región. Entre los asistentes se encontraban el presidente argentino Javier Milei, el mandatario ecuatoriano Daniel Noboa y la líder opositora venezolana en el exilio María Corina Machado. También participó el rey de España, Felipe VI.
Kast llegó al poder tras imponerse en segunda vuelta en diciembre a la candidata comunista Jeannette Jara, representante de la coalición gobernante. Se trató de su tercer intento por alcanzar la presidencia del país. Su triunfo marca un cambio político en Chile y se suma a una tendencia regional en la que los votantes respaldan a candidatos que priorizan el combate al crimen organizado y el fortalecimiento de la seguridad pública.
Uno de los primeros anuncios del nuevo gobierno estuvo relacionado con el control migratorio. La inmigración ilegal ocupó un lugar central en las primeras medidas de su administración. En ese contexto, Kast solicitó a las Fuerzas Armadas que comiencen a construir barreras a lo largo de la frontera con Bolivia y firmó tres decretos vinculados con esa política durante su primer día en el cargo.
Además, pidió a sus ministros iniciar auditorías exhaustivas sobre el estado de las instituciones estatales luego del mandato del ex presidente Gabriel Boric. Según explicó, estas revisiones permitirán evaluar la situación de la administración pública tras la gestión anterior.
Durante la campaña presidencial, Kast había prometido deportar a cientos de miles de inmigrantes indocumentados y reforzar el control en la frontera norte del país. Esa agenda, centrada en la seguridad y el endurecimiento de la política migratoria, formó parte de su estrategia electoral.
El mandatario también adelantó que su administración actuará con rapidez frente al aumento de delitos como asesinatos, secuestros y extorsiones, hechos que generaron preocupación entre la población pese a que Chile sigue siendo uno de los países con menores índices de criminalidad en América Latina. Entre sus planes se encuentran el fortalecimiento del equipamiento policial, el despliegue de tropas en zonas con altos niveles de violencia y la expulsión de un gran número de inmigrantes indocumentados.
La transición presidencial estuvo marcada además por tensiones con el gobierno saliente de Boric por un proyecto de cable submarino de fibra óptica que busca conectar Hong Kong con Chile. Estados Unidos expresó preocupaciones sobre la iniciativa por considerarla un posible riesgo para la seguridad regional. Kast acusó a su antecesor de ocultar información sobre el proyecto, una afirmación que fue rechazada por Boric.
Tras la ceremonia de juramentación, el presidente saliente se retiró del Congreso junto a su familia, marcando el final de su mandato. Posteriormente, Kast tomó juramento a los ministros que integrarán su gabinete y firmó el acta oficial de traspaso de mando.
La presidenta del Senado, Paulina Núñez, fue la encargada de tomarle juramento y colocarle la banda presidencial al nuevo jefe de Estado. Luego del acto, Kast abandonó el Congreso y se trasladó en el tradicional Ford Galaxie 500 XL modelo 1966, vehículo histórico utilizado en los traspasos de mando en Chile, mientras recibía el saludo de las Escuelas Matrices de las Fuerzas Armadas.
Más tarde, el mandatario se dirigió a Cerro Castillo para compartir un almuerzo con su familia, su equipo de trabajo y los invitados que participaron de la ceremonia.
Antes de asumir formalmente la presidencia, Kast anunció además su renuncia al Partido Republicano, la fuerza política que fundó en 2019. El gesto busca proyectar independencia frente a la política partidaria, una tradición que suelen adoptar los presidentes chilenos al iniciar su mandato.
