El presidente Javier Milei encabezó este martes un encuentro en la Casa Rosada con el CEO de la minera Vicuña, Ron Hochstein, y el director local de la firma, José Morea. La reunión se produjo luego de que la compañía anunciara la inversión extranjera directa más alta registrada en la historia nacional, que implicará un desembolso total de USD 18.000 millones, según había informado la propia empresa días atrás.
Junto al mandatario participaron la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el canciller Pablo Quirno. El encuentro se llevó a cabo tras la oficialización del plan de desarrollo de la compañía, orientado a la explotación de cobre, oro y plata en territorio argentino.
Durante la reunión, los representantes de Vicuña Corp. destacaron que la decisión de avanzar con el megaproyecto se apoyó en el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI), promovido por el Poder Ejecutivo. Según indicaron, el esquema de previsibilidad, estabilidad y seguridad jurídica resultó clave para viabilizar el emprendimiento. De acuerdo con el comunicado oficial, los ejecutivos remarcaron que un proyecto de esta magnitud no habría sido posible sin ese instrumento.
El desembolso proyectado para la primera década alcanzó los USD 18.000 millones, una cifra inédita para la minería argentina. Dentro de ese total, USD 7.000 millones se destinarán hasta la obtención del primer concentrado de cobre, prevista para 2030. El programa contempla dos desarrollos principales: Josemaría y Filo del Sol.
El anuncio de la inversión se inscribió en la estrategia del Gobierno nacional de captar capitales internacionales y consolidar a la Argentina como proveedor global de minerales estratégicos. En declaraciones previas, Milei había señalado que el país buscaba transformar su matriz productiva y capitalizar las oportunidades asociadas a la transición energética y la creciente demanda de metales.
Vicuña Corp. contó entre sus accionistas principales con BHP y Lundin Mining, dos actores relevantes de la industria a nivel mundial. Con esta inversión, la operación argentina proyectó ubicarse entre las cinco mayores explotaciones de cobre, oro y plata del planeta.
El RIGI, aprobado por el Gobierno, estableció incentivos fiscales, aduaneros y cambiarios para desarrollos productivos de gran escala. En este contexto, el caso de Vicuña Corp. se convirtió en el primer proyecto de gran minería en acceder a dicho marco regulatorio.
Los proyectos Josemaría y Filo del Sol se localizaron en la provincia de San Juan, considerada una de las jurisdicciones con mayor potencial geológico del país. Según el plan difundido, la etapa inicial incluyó la construcción de infraestructura, plantas de procesamiento, caminos de acceso y la incorporación de equipamiento tecnológico de última generación.
El desarrollo de estos yacimientos anticipó un impacto significativo en el empleo, la provisión de servicios y la transferencia de tecnología. Aunque la empresa no precisó cifras sobre puestos de trabajo, fuentes del sector estimaron que la magnitud de la inversión dinamizaría las economías regionales.
En el comunicado emitido al momento del anuncio, la firma reiteró su expectativa de posicionar a Vicuña entre las cinco principales operaciones de cobre, oro y plata del mundo. Las proyecciones incluyeron una producción anual promedio, durante los primeros 25 años completos, de aproximadamente 395.000 toneladas de cobre, 711.000 onzas de oro y 22,2 millones de onzas de plata.
En esa misma instancia, Hochstein afirmó que el Proyecto Vicuña representaba una oportunidad transformacional para la Argentina, al tratarse de uno de los distritos de cobre no desarrollados más relevantes del mundo. El ejecutivo sostuvo que el emprendimiento tenía el potencial de impulsar el crecimiento económico de largo plazo mediante inversión extranjera, generación de empleo y mayores ingresos por exportaciones, al tiempo que ratificó el compromiso de avanzar de manera responsable y en colaboración con gobiernos y comunidades.
Asimismo, la empresa detalló que, durante los primeros 10 años de producción, el proyecto podría aportar cerca de 2,5 millones de toneladas de cobre, 5,5 millones de onzas de oro y 214 millones de onzas de plata.
La estrategia de posicionamiento de la Argentina como proveedor global de minerales críticos respondió a la demanda creciente de estos recursos en el marco de la transición energética, la electromovilidad y las industrias tecnológicas. En este escenario, los desarrollos de San Juan aspiraron a abastecer mercados internacionales desde una plataforma de producción competitiva.
El ingreso de estos capitales reforzó el perfil exportador del sector minero argentino y amplió las perspectivas de desarrollo para las regiones productoras. En los últimos años, San Juan se consolidó como una de las provincias más activas en materia de inversiones mineras y articulaciones público-privadas.
