El presidente argentino Javier Milei recibió la Medalla de Honor de manos de su par israelí, Isaac Herzog, como reconocimiento al apoyo firme y explícito que el mandatario libertario ha expresado hacia el Estado de Israel.
En paralelo, ambos países anunciaron los llamados “Acuerdos de Isaac”, una iniciativa bilateral que apunta a fortalecer la cooperación en distintos ámbitos.
Con esta distinción, Milei se convirtió en el único jefe de Estado latinoamericano en ratificar personalmente su alineamiento ideológico con la administración de Benjamín Netanyahu, en un escenario internacional atravesado por la tensión creciente en Medio Oriente.
Tras recibir la condecoración, el mandatario argentino expresó su agradecimiento: “La recibo con el honor que merece, y como otro cálido gesto del pueblo de Israel, que en cada visita me recibe con su afecto característico”.
En otro plano, y pese al conflicto regional, Estados Unidos decidió sostener el ejercicio militar conjunto “Daga Atlántica” con Argentina, una iniciativa sin precedentes en materia de cooperación en defensa.
Durante un breve discurso, Milei destacó el “continuo acercamiento y la amistad” entre ambas naciones, y remarcó que este vínculo se inscribe en un camino de “retorno a los valores judeocristianos”.
Uno de los momentos centrales de la jornada fue el encuentro privado entre Milei y Herzog. El vínculo entre ambos se consolidó poco después del ataque perpetrado por la organización Hamas en territorio israelí, cuando compartieron una recorrida por el kibbutz Nir Oz, uno de los lugares más golpeados por la ofensiva. Desde entonces, el contacto entre los mandatarios se mantuvo fluido y evidenció una cercanía política sostenida.
En ese contexto también cobró relevancia la historia detrás de “Libre”, la canción de Nino Bravo que Milei interpretó durante su visita a Israel, un gesto que generó repercusión.
La distinción académica en Bar-Ilan y la defensa del ideario capitalista
La agenda del presidente argentino en Israel no se limitó al plano político. También participó en actividades académicas y religiosas de alto perfil. En la Universidad de Bar-Ilan fue investido como doctor Honoris Causa y brindó una exposición de casi una hora en la que abordó temas vinculados a la ética, la economía y la política.
Durante su intervención, desarrolló conceptos de su próximo libro académico y profundizó en lo que definió como “el paraíso capitalista”. Ante un auditorio colmado, que lo ovacionó de pie, sostuvo: “Con determinadas culturas no vamos a poder convivir, porque nosotros defendemos la vida y ellos nos van a querer matar”.
En su discurso, Milei también elogió las reformas estructurales impulsadas en Argentina por Federico Sturzenegger, actual ministro de Desregulación y Modernización del Estado, y leyó el epílogo titulado “Capitalismo, la divina maquinaria del paraíso”.
Además, lanzó definiciones polémicas: afirmó que “Marx era satánico”, calificó de estoico a Adam Smith y consideró que la Torá ha funcionado como un antídoto frente a las ideas de izquierda.
El mandatario viajó acompañado por Karina Milei, secretaria general de la Presidencia; Pablo Quirno, canciller; Juan Bautista Mahiques, ministro de Justicia; y Axel Wahnish, embajador argentino en Israel.
El contexto geopolítico y la posición singular de Argentina
La visita se dio en medio de un escenario regional complejo. La guerra en Medio Oriente, con recientes enfrentamientos entre Israel y Hezbollah desde el Líbano, sumó tensión a la agenda presidencial.
En este contexto, Estados Unidos, bajo presión de Donald Trump, solicitó a Benjamín Netanyahu la suspensión de las operaciones militares con el objetivo de avanzar en negociaciones de paz. Este proceso, mediado por Pakistán, genera desconfianza en el gobierno israelí, especialmente en relación con Irán y sus ayatolas.
Para cerrar su actividad del día, Milei tenía previsto presentarse en la academia talmúdica Yeshiva Hebron, la más importante en su tipo, donde ofrecería una disertación y recibiría una nueva distinción honorífica por parte del cuerpo rabínico.
