Irán lleva una semana sin internet en medio de protestas que dejaron más de 3.400 muertos

El régimen mantiene bloqueado el acceso a la red global y restringe las comunicaciones internas mientras se prolongan las manifestaciones, crecen el aislamiento social y se intensifica la preocupación entre los ciudadanos.

Manifestantes iraníes se manifiestan en Teherán, Irán. 12 de enero de 2026.Foto Europa Press.

Irán cumplió siete días consecutivos con el acceso al internet global completamente bloqueado y con severas limitaciones en las comunicaciones internas, en el contexto de una ola de protestas que ya se extiende por casi 19 días y que, según distintas estimaciones, dejó más de 3.400 muertos. Desde el gobierno sostienen que la desconexión es la única herramienta disponible para frenar las manifestaciones masivas que se registran en distintos puntos del país.

El actual corte constituye el período más prolongado de aislamiento digital de Irán respecto del resto del mundo. Desde el jueves pasado, la población solo puede acceder a una red nacional interna, limitada a servicios locales y a medios estatales. Las llamadas telefónicas dentro del país estuvieron habilitadas de forma intermitente y, durante las tardes y noches —los horarios de mayor actividad de las protestas—, también fueron suspendidas.

La interrupción alcanza además a las llamadas internacionales y a los mensajes de texto internos. Plataformas como WhatsApp, X e Instagram permanecen bloqueadas, al igual que las aplicaciones utilizadas habitualmente para eludir la censura, que dejaron de funcionar.

Manifestantes iraníes en una calle durante una protesta por el desplome del valor de la moneda, en Teherán, Irán. 8 de enero de 2026. Foto REUTERS

De acuerdo con información de la agencia EFE, tras algunos ajustes técnicos la única vía parcial de comunicación con el exterior han sido las llamadas internacionales salientes, que comenzaron a restablecerse de manera limitada el martes por la mañana. Sin embargo, el acceso al internet global y el envío de SMS continúan restringidos.

Las autoridades justifican la medida al afirmar que buscan evitar una supuesta injerencia extranjera y frenar protestas que consideran organizadas desde el exterior. No obstante, ciudadanos consultados por EFE rechazan esa versión y sostienen que el objetivo real es impedir que se conozca fuera del país lo que ocurre en las calles. Algunos testimonios remarcan que los cortes de internet coinciden con los momentos de mayor represión.

El impacto del bloqueo se siente con fuerza en la vida cotidiana. La imposibilidad de informarse, de trabajar de manera remota o de mantener contacto con familiares que viven en el exterior alteró las rutinas de personas de todas las edades. Con las redes sociales inutilizadas y sin herramientas para sortear la censura digital, el aislamiento se profundiza y la incomunicación se vuelve casi total.

Varios policías vigilan una manifestación en Teherán, Irán. 12 de enero de 2026. Foto Reuters

En paralelo, las fuerzas de seguridad reforzaron su presencia en Teherán y en otras regiones del país. Distintas agencias de noticias constataron el despliegue de policías y unidades antidisturbios en zonas estratégicas de la capital, con patrullajes en motocicleta y un mayor control del espacio público, especialmente durante la tarde y la noche.

No es la primera vez que Irán recurre a este tipo de medidas frente a protestas internas. En 2019, durante las manifestaciones contra el aumento del precio de los combustibles, el acceso a internet fue suspendido durante tres días. En ese episodio, las llamadas internacionales continuaron operativas, pero los mensajes de texto se restringían por las tardes y noches. Organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional informaron entonces la muerte de al menos 350 personas.

La historia reciente también incluye los bloqueos parciales aplicados tras la muerte de Mahsa Amini, cuando el régimen limitó el acceso a internet por zonas y franjas horarias durante varios meses. Según datos de activistas, alrededor de 550 personas murieron en ese período.

Manifestantes iraníes se reúnen en una calle durante una protesta en Teherán, Irán, el 8 de enero de 2026. Foto REUTERS

En la situación actual, y luego de varios días sin nuevas protestas de gran magnitud, las autoridades no difundieron cifras sobre víctimas civiles. EFE señala que el gobierno solo reconoció la muerte de al menos 150 integrantes de las fuerzas de seguridad, de los cuales cerca de un centenar fue homenajeado en un acto oficial realizado en la capital.

Para muchos habitantes de Teherán, el silencio digital es interpretado como la antesala de jornadas marcadas por la violencia. Según relatan, la desconexión funciona como una estrategia para ocultar los hechos más graves y evitar que la comunidad internacional tome dimensión de lo que ocurre dentro del país.

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