Durante la madrugada del miércoles, distintos países del golfo Pérsico aliados de Estados Unidos y considerados objetivos de represalia por parte del régimen iraní sufrieron una nueva oleada de ataques con misiles y drones.
Desde Riad, el Ministerio de Defensa de Arabia Saudita informó que logró interceptar varios drones en su espacio aéreo. Además, confirmó que dos misiles de crucero fueron detectados y destruidos en el distrito de Al-Kharj, ubicado al sur de la capital.
En un comunicado oficial, la cartera detalló que los sistemas de defensa antiaérea neutralizaron ambas amenazas. En paralelo, la agencia estatal saudí reportó que un ataque con drones fue frustrado tras la destrucción de nueve vehículos no tripulados que habían ingresado al territorio.
En Kuwait, las autoridades señalaron que se eliminaron varios “objetivos hostiles”. Sin embargo, los restos de las intercepciones cayeron en áreas residenciales, provocando la muerte de una niña, según informaron fuentes sanitarias locales.
Por su parte, el gobierno de Qatar confirmó que la base militar de Al Udeid —donde operan fuerzas estadounidenses— fue blanco de un ataque con dos misiles lanzados desde Irán. Uno de ellos fue interceptado, mientras que el otro logró impactar dentro del complejo.
A lo largo de la noche, la Guardia Revolucionaria Iraní solo reconoció haber llevado a cabo un ataque contra un destructor estadounidense en el océano Índico.
Según un comunicado difundido por la agencia Tasnim, “en el transcurso de esta operación de alto perfil, un destructor estadounidense fue alcanzado por los misiles ‘Qadr 380’ y ‘Talaieh’ de la Armada del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria, mientras realizaba tareas de reabastecimiento a unos 650 kilómetros de la costa iraní”.
Desde el inicio de la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán, la respuesta de Teherán ha incluido ataques sostenidos con drones y misiles. Estos han estado dirigidos tanto al territorio israelí como a países aliados de Washington en la región, con foco en bases militares y sedes diplomáticas.
En este contexto, el Ejército israelí anunció durante la madrugada el inicio de una nueva ofensiva de gran escala contra objetivos en Irán, como parte de la campaña militar iniciada días atrás.
A través de un mensaje difundido en Telegram, un portavoz militar indicó que las Fuerzas de Defensa de Israel lanzaron “una amplia ola de ataques” dirigidos contra bases de lanzamiento de misiles, sistemas de defensa y otras infraestructuras estratégicas del régimen iraní.
Minutos antes, las fuerzas israelíes habían detectado nuevos lanzamientos de misiles desde territorio iraní, lo que activó sus sistemas de defensa aérea para interceptar posibles impactos.
El Comando del Frente Interior también emitió alertas tempranas a través de teléfonos móviles en las zonas afectadas, e instó a la población a permanecer en refugios y seguir estrictamente las indicaciones de seguridad.
En paralelo, el martes se registró una columna de humo en las inmediaciones del consulado de Estados Unidos en Dubái. El secretario de Estado, Marco Rubio, confirmó que un estacionamiento cercano fue alcanzado en medio de la escalada del conflicto.
