El régimen de Irán confirmó la muerte de Ismail Khatib, quien se desempeñaba como ministro de Inteligencia y era considerado una de las figuras clave en el sistema de control interno del país.
La noticia se conoció luego de que Israel anunciara que había abatido a Khatib, señalándolo como uno de los principales responsables del aparato de vigilancia y represión del régimen iraní.
El presidente Masud Pezeshkian expresó su pesar por la muerte del funcionario, así como por la de Ali Larijani y Aziz Nasirzadeh. “Estos golpes nos dejan desconsolados”, afirmó el mandatario, quien al mismo tiempo intentó transmitir firmeza y aseguró que el régimen “continuará con más fuerza que nunca”.
Khatib era señalado como uno de los principales arquitectos del sistema de represión interna. Bajo su conducción, el Ministerio de Inteligencia llevó adelante operativos de detención, persecución y control sobre opositores, activistas y manifestantes, especialmente durante las protestas que se intensificaron desde 2022.
Diversas fuentes lo vinculan con el uso sistemático de vigilancia digital, persecución política y acciones coercitivas para sofocar cualquier forma de disidencia. En ese contexto, se lo considera una pieza central en la consolidación del aparato de seguridad del régimen.
Según indicaron fuentes israelíes tras confirmar su muerte, Khatib tuvo un rol determinante durante las protestas recientes, tanto en la represión directa como en la elaboración de evaluaciones estratégicas de inteligencia.
Su carrera estuvo marcada por su cercanía con los sectores más duros del poder iraní. Formado como clérigo en Qom, escaló posiciones dentro de la estructura estatal hasta asumir en 2021 la conducción del Ministerio de Inteligencia, desde donde profundizó las políticas de control y represión.
La muerte de Khatib se suma a otras bajas recientes en la cúpula iraní. Entre ellas, la de Ali Larijani, considerado un estratega clave en materia de seguridad y política exterior, quien falleció en un bombardeo en Teherán junto a miembros de su entorno.
También fue abatido Aziz Nasirzadeh, ex ministro de Defensa, en ataques registrados a fines de febrero. Los tres dirigentes eran considerados piezas fundamentales en la estructura de poder, tanto en el ámbito interno como en operaciones en el exterior. Por este motivo, Khatib había sido sancionado en los últimos años por países como Estados Unidos, Australia y Canadá.
En paralelo, el avance de la ofensiva contra altos mandos del régimen se da en un contexto de creciente tensión. Irán ha evitado difundir nuevos balances oficiales sobre víctimas, aunque el último reporte, del 5 de marzo, estimaba más de 1.200 fallecidos. Sin embargo, se presume que la cifra real podría ser mayor.
A pesar de los golpes recibidos, el gobierno iraní no ha dado señales de apertura. Por el contrario, ha intensificado sus ataques con misiles contra Israel y mantiene un discurso centrado en la resistencia y la represalia.
La figura de Khatib sintetizaba una política orientada no solo al control interno, sino también a la proyección de operaciones de inteligencia en el exterior, incluyendo espionaje y ciberataques. Su muerte representa un impacto significativo para la estructura del régimen, aunque las autoridades insisten en que continuarán con la misma línea de acción frente a sus adversarios.
