La minera Vicuña anunció que prevé una inversión total de USD 18.000 millones a lo largo de varios años para el desarrollo de dos proyectos de cobre, oro y plata en el norte argentino. La información fue difundida mediante un comunicado en el que presentó su Evaluación Económica Preliminar (PEA).
Si bien se trataba de iniciativas sobre las que ya se había hablado en el sector, el anuncio representó la oficialización del plan. Además, la cifra informada superó las estimaciones previas, que rondaban los USD 15.000 millones.
Vicuña, conformada por la australiana BHP y la canadiense Lundin Mining, precisó que la inversión inicial para los proyectos Josemaría y Filo del Sol, en San Juan, será de USD 7.000 millones. Ese desembolso se ejecutará desde 2027 hasta el inicio de la producción, previsto para 2030.
El Canciller, Pablo Quirno, celebró la noticia a través de X. En su publicación, destacó el impacto de las reformas estructurales impulsadas por el presidente Javier Milei, en especial el RIGI. Según afirmó, el país avanzaba hacia inversiones extranjeras directas sin precedentes y contaría con una de las minas de cobre, oro y plata más relevantes del mundo.
En otro tramo del comunicado, la compañía subrayó que espera posicionarse entre las cinco principales operaciones globales de cobre, oro y plata. De acuerdo con las proyecciones difundidas, la producción anual promedio durante los primeros 25 años completos alcanzaría aproximadamente 395.000 toneladas de cobre, 711.000 onzas de oro y 22,2 millones de onzas de plata.
“Una inversión de esta magnitud se espera que genere beneficios económicos de largo plazo, fortaleciendo las exportaciones, la infraestructura productiva y la creación de empleo”, indicó Vicuña. También remarcó que la operación priorizará la participación de proveedores regionales y la contratación de mano de obra local. En ese marco, explicó que el enfoque de desarrollo por etapas permitirá gestionar la inversión de manera progresiva, reduciendo riesgos técnicos y acompañando el crecimiento del proyecto de forma predecible.
El CEO de Vicuña, Ron Hochstein, definió la iniciativa como una oportunidad transformacional para la Argentina. Señaló que, como uno de los distritos de cobre no desarrollados más relevantes del mundo, el proyecto tenía el potencial de impulsar el crecimiento económico de largo plazo mediante inversión extranjera, empleo y mayores ingresos por exportaciones. Además, expresó el compromiso de avanzar de manera responsable y en colaboración con gobiernos y comunidades.
La empresa detalló que durante los primeros diez años de producción se prevé la entrega de aproximadamente 2,5 millones de toneladas de cobre, 5,5 millones de onzas de oro y 214 millones de onzas de plata.
Asimismo, enfatizó que la Evaluación Económica Preliminar representó “un hito clave” para avanzar hacia una decisión de sanción hacia fin de año. Tras ello, se desplegaría el capex planificado de USD 7.000 millones para la Etapa 1, desde 2027 hasta la primera producción estimada para 2030. Durante 2026, el proyecto continuará con tareas de diseño e ingeniería de detalle, junto con la adquisición inicial de equipos, movimientos de tierra, mejoras en el camino de acceso y la expansión del campamento.
Argentina no produce cobre desde el cierre de la mina Alumbrera en 2018. No obstante, cuenta con proyectos de escala internacional con los que busca posicionarse en el mercado global, en un contexto de creciente demanda del metal vinculada a la electrificación. En paralelo, el país intenta atraer divisas extranjeras estratégicas.
En diciembre, Vicuña solicitó su adhesión al Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI), que contempla beneficios impositivos y legales para proyectos de exportación, bajo la categoría PEELP (Proyecto de Exportación Estratégica de Largo Plazo).
Detalles del proyecto
La empresa explicó que el desarrollo se estructurará en etapas entre Argentina y Chile, en función de la madurez de cada activo y de la infraestructura necesaria.
La primera etapa se enfocará en el depósito Josemaría, mediante la construcción de una mina a cielo abierto y una planta concentradora diseñada para futuras expansiones. El objetivo será acelerar la producción inicial y generar flujo de caja operativo temprano.
La segunda etapa contemplará el avance de los recursos de óxidos de Filo del Sol y la instalación de una planta de recuperación de cobre, oro y plata. Esta fase ampliará la capacidad productiva y permitirá remover la capa de óxidos sobre los sulfuros del yacimiento.
La tercera etapa incluirá la expansión de la planta concentradora y el desarrollo del depósito de sulfuros de Filo del Sol, con el fin de elevar los niveles de producción hasta aproximadamente 293.000 toneladas por día. En esta fase se incorporará infraestructura estratégica bajo esquema de outsourcing, como una planta desalinizadora de agua, sistemas de transporte de concentrado y una planta de tratamiento.
