Un grave episodio de violencia familiar sacudió a la ciudad de Rosario cuando un joven de 25 años intentó asesinar a tiros a su padre y, tras permanecer prófugo durante dos semanas, se presentó ante la Policía de Investigaciones (PDI). El hecho ocurrió frente a una vivienda del barrio Parque Casas y no solo dejó al descubierto una relación familiar marcada por los conflictos, sino que también reveló la presencia de elementos asociados al narcomenudeo en la zona norte rosarina.
Todo se inició en la madrugada del 4 de enero, cuando César B., de 43 años, ingresó en estado crítico al Hospital Eva Perón de Granadero Baigorria. El hombre había recibido un disparo en el abdomen y fue trasladado de urgencia por una unidad sanitaria desde su domicilio, ubicado en la intersección de Cavia y Castagnino. La gravedad de la herida obligó a los médicos a intubarlo y a realizarle una colostomía, aunque, según se informó, su estado hemodinámico se mantenía estable.
El ingreso del herido activó de inmediato los protocolos policiales y sanitarios. En el marco de las primeras actuaciones, personal de Gendarmería Nacional entrevistó a los pocos testigos que aceptaron declarar, lo que permitió precisar el lugar exacto del ataque. Se trataba de una vivienda antigua situada en Cavia al 1600, a escasos metros de la casa de la víctima.
Durante las tareas en el lugar, los efectivos encontraron en la vereda una vaina servida calibre nueve milímetros. Sin embargo, el avance más significativo se produjo dentro del inmueble, específicamente en un garaje, donde la investigación comenzó a sumar elementos de mayor peso. En un allanamiento realizado por la PDI se secuestraron prendas de vestir con manchas de sangre, catorce municiones intactas del mismo calibre, una balanza de precisión, sustancias utilizadas para el corte y estiramiento de cocaína y una cuchara con restos de droga mezclada con bicarbonato, indicio de consumo mediante pipa.
La causa quedó en manos de la fiscal Marisol Fabbro, de la Unidad de Violencias Altamente Lesivas, quien ordenó una serie de allanamientos en el marco de la investigación. Pese a las medidas dispuestas, el principal sospechoso logró evadir a la Justicia en los primeros días posteriores al ataque. No obstante, los familiares de César B. señalaron de manera directa a Gabriel, el hijo del herido, como el autor del disparo, y remarcaron que ambos mantenían una relación conflictiva desde hacía tiempo.
Con el correr de los días, la investigación sumó nuevas hipótesis. La aparición de elementos vinculados al narcomenudeo amplió el alcance del expediente, que en un primer momento se había caratulado como tentativa de parricidio. Fuentes judiciales indicaron que estas pruebas permitieron analizar el contexto en el que se produjo el violento episodio.
Finalmente, tras permanecer varios días prófugo y ante el cerco impuesto por el avance de la causa, el joven decidió entregarse. Según confiaron fuentes del caso al medio rosarino, el sospechoso se presentó en la mañana del martes en la sede de la PDI ubicada en Lamadrid al 500, acompañado por dos abogados.
En las próximas horas se definirá su situación procesal. La Fiscalía trabaja en la imputación formal mientras analiza el conjunto de pruebas recolectadas y determina la acusación que podría pesar sobre el acusado por el ataque que dejó gravemente herido a su propio padre.
