El segundo día de pruebas de pretemporada de la Fórmula 1 en Bahrein tuvo un dueño claro: Ferrari. Desde temprano, la Scuderia impuso condiciones y dejó en claro que llega afilada al inicio del campeonato.
El protagonista fue Charles Leclerc, quien rompió la barrera del 1m35 y clavó un 1:34.273, el mejor registro del jueves. No fue una vuelta aislada: el monegasco completó 139 giros, una cifra que habla tanto de rendimiento como de confiabilidad.
Detrás apareció Lando Norris, segundo en la tabla pero con 149 vueltas, el piloto que más rodó en la jornada. Mucho trabajo, muchos datos y un auto que sigue mostrando consistencia.
La buena jornada de Ferrari se amplió con Oliver Bearman, que con el Haas motorizado por Ferrari superó los 130 giros, confirmando que el combo chasis-motor italiano funciona y no poco.
Mañana negra para Mercedes y Red Bull en Bahrein
Del otro lado del box, el panorama fue bastante más oscuro. Tanto Mercedes como Red Bull Racing tuvieron una mañana para el olvido. Andrea Kimi Antonelli apenas pudo dar tres vueltas, mientras que Isack Hadjar giró solo una. Poco rodaje, problemas técnicos y caras largas en ambos garages.
Por la tarde, George Russell logró completar 54 vueltas, quedando apenas detrás de Hadjar, que en el global del día sumó 87 giros. Insuficiente para un equipo que suele marcar la referencia.
Alpine: luces, sombras y bandera roja
Jornada irregular para Alpine. Pierre Gasly finalizó séptimo, por detrás del Audi de Gabriel Bortoleto, pero cuando el equipo parecía cerrar un día sólido, un inconveniente técnico provocó una bandera roja que puso punto final a su trabajo.
Hasta ese momento, Alpine era el equipo con más vueltas completadas: 97, un dato clave que confirma que lo ocurrido el día anterior con Franco Colapinto no fue un problema individual, sino parte del proceso lógico de puesta a punto.
Lo que viene: último día y foco en Colapinto
La pretemporada en Bahréin tendrá su tercer y último día este viernes, con un dato fuerte para el público argentino: Franco Colapinto será el único piloto que girará con Alpine, una oportunidad clave para sumar experiencia y kilómetros en un contexto real de Fórmula 1.
Vale recordarlo: estos autos no tienen nada que ver con los del año pasado. Cambió la aerodinámica, cambió la filosofía y hoy el sistema es 50% eléctrico y 50% combustión, una transición que exige tiempo, adaptación y mucha ingeniería.
En ese escenario, los jóvenes parecen tener ventaja. Colapinto, Liam Lawson, Hadjar y Antonelli crecieron rodeados de simuladores, datos y trabajo técnico fino. A la larga, eso puede marcar diferencias.
“Fórmula E con esteroides”: Verstappen, durísimo con la nueva Fórmula 1
Sin rodeos y sin maquillaje, Max Verstappen eligió la ironía filosa para definir el presente técnico de la Fórmula 1: “Esto se siente como una Fórmula E con esteroides”. Así arrancó su primera conferencia de prensa en el segundo día de pruebas, y desde ahí no frenó. Ni un poco.
El neerlandés, que había completado 136 vueltas el miércoles antes de ceder el auto este jueves a Isack Hadjar, dejó en claro que el problema no es el rendimiento de Red Bull Racing, sino el concepto mismo de los autos actuales.
“No son divertidos de conducir”
Verstappen fue directo al hueso:
Para ser honesto, no son muy divertidos de conducir. No se siente propio de la Fórmula 1. Como piloto puro, quiero manejar al límite, y hoy eso no se puede.”
El eje de su crítica pasa por la gestión energética, un factor que, según él, condiciona todo:
Están pasando demasiadas cosas. Cada input tiene un impacto enorme en la energía. Para mí, eso simplemente no es Fórmula 1.”
Y remató con una frase que hizo ruido en todo el paddock:
Quizás entonces sea mejor correr en Fórmula E.”
Dicho por un tricampeón del mundo, no es una frase al pasar. Es una advertencia.
Falta de energía, poco agarre y sensación “antinatural”
Verstappen insistió en que el principal problema no es la velocidad pura, sino cómo se llega a ella. El piloto explicó que hoy debe pensar constantemente si frenar antes, después, si ahorrar energía, si comprometer la salida de curva. En resumen: manejar con la calculadora, no con el instinto.
Yo quiero una conducción normal. No estar desarrollando un estilo que no es natural en la Fórmula 1.”
También apuntó contra el bajo nivel de agarre, producto de los neumáticos actuales y de configuraciones que, según él, representan “un gran paso atrás respecto a lo que teníamos antes”.
Red Bull, el motor y una aclaración necesaria
Eso sí: Verstappen separó con claridad la crítica reglamentaria del trabajo del equipo. Destacó el rendimiento del auto y elogió el avance del proyecto propio de motores de Red Bull Powertrains.
Sé lo que está en juego. Nuestro propio motor, el entusiasmo de la gente. Cuando me subo al auto, siempre voy a dar el cien por ciento.”
No hubo pases de factura internos. El mensaje fue claro: el problema no es Red Bull, es la dirección técnica del deporte.
¿Le Mans en el horizonte?
Entre las preguntas, apareció una que no sorprendió a nadie: la posibilidad de ver a Verstappen en las 24 Horas de Nürburgring. Y ahí, otra vez, fue sincero.
Viendo cómo está esto ahora, al menos allí puedo conducir al máximo, sin cuidar batería.”
¿Confirmación? Todavía no.
Quiero hacerlo. Estamos trabajando para que suceda, pero no puedo confirmarlo.”
Un mensaje incómodo… pero real
Verstappen no habló como campeón, habló como piloto. Y eso, en la Fórmula 1 actual, incomoda. Porque cuando el tipo que gana dice que no se divierte, el problema no es el cronómetro. Es el ADN.
La temporada todavía no empezó. Pero el aviso ya está dado. Y fue a fondo.
