Un intenso temporal de nieve que atraviesa Europa provocó este miércoles serias complicaciones en el transporte de distintos países del continente, con cientos de vuelos cancelados, interrupciones ferroviarias y escenas invernales que, pese al caos, atrajeron la atención de turistas.
Por tercer día consecutivo, el manto blanco que cubrió varias capitales europeas forzó la cancelación de cientos de vuelos en los Países Bajos, Francia y Bélgica, además de la suspensión del servicio de tranvías en Suecia.
Los aeropuertos de París y Ámsterdam concentraron el mayor impacto. De acuerdo con las autoridades neerlandesas, más de 1.000 viajeros debieron pasar la noche en el aeropuerto de Schiphol ante la imposibilidad de continuar sus trayectos.
El temporal también tuvo consecuencias trágicas. Seis personas murieron en accidentes vinculados a las condiciones climáticas. Cinco de las víctimas fueron confirmadas en Francia el martes, mientras que una mujer falleció en Bosnia tras las intensas nevadas y lluvias que derivaron en inundaciones y cortes de energía en distintas zonas de los Balcanes.
Las complicaciones se extendieron al transporte terrestre y ferroviario. En Bélgica, los trenes con destino a los Países Bajos quedaron detenidos en la última estación antes de cruzar la frontera, según informó Infrabel, el gestor de la red ferroviaria. En el Reino Unido, varios servicios de Eurostar que unen Londres con Ámsterdam, Róterdam y París fueron cancelados o sufrieron importantes demoras, de acuerdo con la empresa.
En Escocia, cientos de escuelas permanecieron cerradas por tercer día consecutivo. El diputado Andrew Bowie calificó la situación como “crítica” e instó al gobierno a desplegar “todos los recursos disponibles, incluidas las fuerzas armadas”, para colaborar con la remoción de nieve y el abastecimiento de bienes esenciales.
Para las personas en situación de calle, la ola de frío se convirtió en una amenaza constante. Boubacar Camara, un joven de 19 años oriundo de Guinea, relató a la AFP que no tenía alternativas. “Tenés que mantenerte fuerte, asegurarte de no morir”, expresó mientras duerme en una carpa en la capital francesa. “No podemos hacer nada contra el frío, no estoy acostumbrado a esto en absoluto”, agregó.
Mientras tanto, ajenos a las dificultades cotidianas, numerosos turistas aprovecharon el paisaje nevado de París y lo registraron en fotografías. Recorrieron puntos emblemáticos como la Torre Eiffel y la catedral de Notre Dame, y algunos incluso se animaron a esquiar o practicar snowboard en la colina de Montmartre.
“¡Ha sido increíble! Tenía planeado ir hoy al Monte Saint-Michel, pero tuve que cancelar por estas fuertes nevadas. Aun así, es realmente hermoso”, contó Tetshu Shanno, un turista japonés de 18 años.
Erwan Damy, gerente comercial de la isla La Reunión, se mostró entusiasmado por la experiencia. “Estoy muy feliz. Al parecer es algo raro, así que tengo suerte de verla”, comentó, aunque reconoció que el suelo resbala y que es necesario extremar las precauciones porque “es bastante peligroso”.
Ese riesgo obligó a los trenes de alta velocidad franceses a reducir su velocidad, según informó la SNCF. En las rutas de la región parisina, en tanto, se registraron más de 600 kilómetros de embotellamientos, de acuerdo con el sistema de gestión del tráfico en tiempo real Sytadin.
La agencia meteorológica nacional Météo-France calificó el temporal como un fenómeno de una “amplitud rara en el contexto del clima actual”.
En Dinamarca, las autoridades de la región norte de Jutlandia advirtieron a la población que se prepare para nuevas y fuertes nevadas, aunque aseguraron que, por el momento, la situación se mantiene bajo control.
