La Policía de Lomas de Zamora lleva más de un mes siguiendo la pista de tres mujeres gitanas acusadas de cometer una estafa millonaria contra Merlín Díaz, una peluquera de 30 años que terminó quitándose la vida luego de haberles entregado $14 millones. Antes de morir, la víctima dejó cartas en las que explicó lo ocurrido, señaló a las sospechosas y pidió perdón a su esposo.
El engaño comenzó el 15 de enero, cuando las acusadas llegaron a la peluquería ubicada en la esquina de San Juan y Olimpo, en Ingeniero Budge, donde trabajaba Díaz. Desde ese día, Mirta Noemí Mitrovich, Nancy Marina Yovanovich y María Silvia Mitrovich empezaron a frecuentar el lugar hasta ganarse su confianza.
Una vez que establecieron un vínculo con la peluquera, le aseguraron que su dinero estaba afectado por una supuesta maldición. Tras instalarle esa preocupación, le propusieron que les entregara los ahorros familiares para realizar un ritual de limpieza espiritual y así eliminar los presuntos bloqueos.
Para ese momento, Díaz ya había comentado la situación a su pareja, quien le advirtió sobre las posibles intenciones de las mujeres. Aunque ella le prometió que dejaría de verlas, continuó manteniendo el contacto en secreto.
Cinco días después, el 20 de enero, la víctima finalmente cayó en el engaño y entregó $14 millones con la promesa de que, luego de un “trabajo ritual”, recuperaría el dinero. Sin embargo, apenas abandonaron el local, las acusadas dejaron de responder sus mensajes y llamadas.
“Avisame si ya están viniendo”, escribió la mujer a una de ellas poco después de agradecerle la ayuda. Minutos más tarde insistió: “Mari, ¿ya vienen? Por favor, no me hagas sufrir. Te di mi confianza, te di todo de mí. ¿Me mintieron?”, al avisar que estaba libre para que realizaran el supuesto rito.
Ante la falta de respuesta, la peluquera tomó la decisión de atentar contra su vida. “Si no vienen, van a cargar con mi vida”, les advirtió en uno de los mensajes. No obstante, minutos después se habría arrepentido y logró pedir ayuda a su pareja. A pesar de que intentaron trasladarla al hospital más cercano, la mujer fue declarada muerta al ingresar al centro médico.
La causa quedó a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N° 19 de Lomas de Zamora. Entre las primeras medidas ordenadas por la fiscalía se dispuso analizar las cámaras de seguridad de la zona y secuestrar el teléfono celular de la víctima.
Los peritajes sobre el dispositivo permitieron identificar a las sospechosas, quienes habrían utilizado identidades falsas en el barrio. Sin embargo, cuando los investigadores llegaron hasta el barrio La Perla, en Temperley, las mujeres ya se habían fugado. Por ese motivo, el fiscal Ignacio Torrigino emitió un pedido de captura para las tres imputadas.
Otro elemento central en la investigación fueron las cartas de despedida que dejó la víctima. En una de ellas pidió perdón a sus familiares y manifestó su deseo de ser cremada sin velatorio. “Amor, adiós. Te amo. Perdón, amor. Te mentí. Espero me perdones. Solo te pido que me quemes, no me hagas nada”, escribió de su puño y letra.
En el mismo mensaje también se despidió de su familia: “Adiós, mamita. No se preocupen por mí, estaré mejor. Perdónenme por todo. Adiós, hermanos, los amo a todos”. En esa hoja, además, anotó todos los datos que tenía de las acusadas y detalló que había realizado al menos “47 llamadas a su número”.
“Los gitanos son los culpables, me robaron toda mi vida, me robaron toda mi plata”, lamentó Díaz en su despedida. Asimismo, trascendió que le habría pedido a su pareja que revisara los chats que mantuvo con las prófugas para intentar localizarlas y reconstruir cómo se produjo la estafa.
