Estados Unidos e Israel bombardearon Irán y desataron una contraofensiva con misiles y drones en Medio Oriente

En una escalada militar sin precedentes, Estados Unidos y Israel atacaron objetivos estratégicos del régimen de Irán. Donald Trump afirmó que buscan destruir la capacidad misilística iraní, mientras Benjamin Netanyahu declaró el estado de emergencia ante la respuesta de Teherán.

EEUU e Israel lanzaron ataques masivos contra el régimen de Irán.Foto REUTERS.

Este sábado se registraron fuertes explosiones en Teherán, acompañadas por densas columnas de humo visibles en distintos sectores de la capital iraní. En paralelo, el ministro de Defensa israelí confirmó que se trató de un ataque “preventivo” lanzado contra el régimen iraní.

La ofensiva, calificada como “de gran envergadura”, fue ejecutada de manera coordinada por Estados Unidos e Israel tras semanas de tensiones y advertencias de intervención militar. Como consecuencia, se produjeron detonaciones no solo en Teherán sino también en otras ciudades, lo que marcó un punto de inflexión en la crisis regional.

Desde Teherán, la reacción fue inmediata. La Guardia Revolucionaria anunció el inicio de una ofensiva con misiles y drones dirigida hacia territorio israelí. Al mismo tiempo, diplomáticos estadounidenses en el Golfo y ciudadanos israelíes recibieron instrucciones de resguardarse ante el riesgo de nuevos ataques.

El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, comunicó la declaración de un “estado de emergencia especial e inmediato” en todo el país. La medida incluyó restricciones a la actividad pública, suspensión de clases y limitaciones laborales, salvo en sectores esenciales.

Humo en el cielo sobre Jerusalén, tras el lanzamiento de misiles desde Irán hacia Israel, como respuesta a los ataques de Israel y Estados Unidos. Foto REUTERS

En un mensaje difundido tras el inicio de los bombardeos, Donald Trump dejó en claro la magnitud del objetivo militar. El mandatario aseguró que la operación apunta a destruir por completo la capacidad misilística iraní e incluso mencionó la intención de desmantelar la estructura militar del régimen surgido tras la revolución de 1979. Además, envió un mensaje directo a la población iraní, instándola a permanecer en sus hogares y anticipando nuevos ataques.

Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, sostuvo que la ofensiva conjunta tiene como finalidad eliminar lo que calificó como una “amenaza existencial” para su país. En ese sentido, afirmó que la operación podría generar condiciones para que el pueblo iraní redefina su futuro político.

Horas después del ataque inicial, Israel detectó el lanzamiento de misiles desde Irán, lo que activó las sirenas antiaéreas y obligó a la población a refugiarse. Las autoridades también dispusieron el cierre del espacio aéreo y recomendaron evitar los aeropuertos hasta nuevo aviso.

El Ministerio de Defensa israelí declaró el estado de emergencia en todo el país.

En Jerusalén se observaron columnas de humo tras el impacto de proyectiles, en medio de un clima de máxima tensión. El Ejército israelí explicó que las medidas adoptadas buscan preparar a la población ante posibles nuevos ataques.

La operación militar también habría alcanzado zonas cercanas a las oficinas del líder supremo iraní, Ali Khamenei. Según reportes internacionales, el ayatolá no se encontraba en la capital y habría sido trasladado a un sitio seguro, mientras se restringieron los accesos a su complejo.

En paralelo, Irán amplió su respuesta atacando intereses estadounidenses en la región. Misiles impactaron en bases ubicadas en Bahréin, Qatar, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos. Entre los objetivos mencionados se encuentran instalaciones clave como Al Udeid, Al Salem y Al Dhafra.

Washington y Jerusalén atacaron objetivos estratégicos en suelo iraní.

Desde el régimen iraní advirtieron que cualquier base que colabore con Israel será considerada un objetivo militar. La escalada incluyó también cierres de espacios aéreos, interrupciones en comunicaciones y bloqueos estratégicos dentro del país.

En este contexto, la Unión Europea llamó a la “máxima moderación” y subrayó la importancia de preservar la seguridad nuclear. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, pidió evitar acciones que agraven el conflicto o pongan en riesgo el equilibrio global.

El enfrentamiento, que combina ataques directos, represalias y amenazas cruzadas, configura un escenario de guerra abierta en Medio Oriente y mantiene en alerta a la comunidad internacional ante posibles consecuencias a escala global.

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