Elecciones en Tailandia: el partido gobernante Bhumjaithai se impone y el referéndum constitucional obtiene respaldo para iniciar reformas

Con el avance del escrutinio electoral en Tailandia, la fuerza conservadora oficialista se posiciona al frente de los comicios, mientras los espacios reformistas quedan por detrás. En paralelo, la consulta popular sobre la Constitución alcanza el apoyo necesario para poner en marcha un proceso de transformación institucional.

El partido conservador Bhumjaithai (BJT, Orgullo tailandés) se ha impuesto en las elecciones de Tailandia.

Los primeros datos del referéndum sobre la reforma constitucional en Tailandia señalan que el 58,94% del electorado respaldó el inicio de un proceso orientado a sustituir la carta magna vigente desde 2017, elaborada durante un gobierno militar. Este resultado supera el umbral del 50% exigido para avanzar con la iniciativa, lo que habilita el camino hacia la redacción de una nueva Constitución, según informó la Comisión Electoral del país. En contraste, el 31,98% de los votantes se manifestó en contra, mientras que el 9,07% optó por no definir una postura.

En paralelo, los primeros resultados oficiales de las elecciones parlamentarias celebradas este domingo en la nación del sudeste asiático otorgan la delantera al Partido Bhumjaithai, de orientación conservadora y actualmente en el poder, que suma 198 de los 500 escaños en disputa. No obstante, el oficialismo aún se encuentra lejos de los 251 asientos necesarios para alcanzar la mayoría absoluta que le permitiría gobernar sin alianzas.

Detrás se ubica el Partido Popular del Pueblo (PPP), de perfil reformista, con 97 escaños, seguido por el Pheu Thai —asociado a la familia Shinawatra— con 86 bancas. Otras formaciones también lograron representación relevante: Kla Tham alcanzó 61 escaños y el Partido Demócrata obtuvo 21.

El secretario general de la Comisión Electoral de Tailandia, Sawang Boonmee, anticipó que los resultados oficiales comenzarían a difundirse durante la tarde y que el panorama sería más claro entre las 22:00 y las 23:00 horas locales. De acuerdo con la normativa vigente, la publicación de los resultados definitivos podría demorar hasta 60 días desde la jornada electoral. Una vez confirmados, la nueva Cámara Baja deberá reunirse dentro de los 15 días siguientes para celebrar su primera sesión y avanzar con la elección del próximo primer ministro.

Ante la imposibilidad de alcanzar la mayoría parlamentaria de manera individual, el Partido Bhumjaithai deberá iniciar negociaciones para conformar una coalición de gobierno. El objetivo será reunir al menos 251 escaños que permitan investir a un jefe de gobierno y garantizar la gobernabilidad en el nuevo período legislativo.

La jornada electoral se desarrolló en general sin sobresaltos, aunque se registró un incidente violento en el sur del país. Una bomba de fabricación casera detonó al paso de una patrulla militar en el puente Wang Hin, ubicado en el subdistrito de Bannang Sata, provincia de Yala. El ataque, que incluyó disparos posteriores a la explosión, dejó al menos un militar herido.

Las provincias meridionales de Yala, Pattani y Narathiwat presentan desde hace años una compleja situación de seguridad vinculada a la actividad de grupos separatistas armados. Estas regiones formaron parte de un antiguo sultanato musulmán malayo hasta su anexión por Tailandia en 1909. En la actualidad, mientras la mayoría del país profesa el budismo, el sur mantiene una significativa población musulmana y persistentes demandas independentistas.

Según la Comisión Electoral, los resultados preliminares difundidos corresponden hasta el momento al 17% del escrutinio total. La atención se concentra ahora tanto en el desenlace definitivo de los comicios parlamentarios como en los pasos necesarios para activar el proceso constituyente, luego de que el referéndum superara el nivel de apoyo requerido.

En este contexto, el partido conservador Bhumjaithai (BJT) se ha impuesto en las elecciones del domingo de acuerdo con los resultados provisionales, lo que podría facilitar un período de mayor estabilidad en un país caracterizado por su frágil democracia y la marcada influencia de la Corona y las Fuerzas Armadas.

Con cerca del 95% de los votos escrutados, la fuerza que en septiembre pasado había formado un gobierno en minoría con el compromiso de convocar elecciones anticipadas obtendría al menos 193 escaños de los 500 en juego.

El respaldo popular permitiría a su líder y actual primer ministro, Anutin Charnvirakul, encarar con ventaja las negociaciones para constituir una coalición conservadora orientada a formar un Ejecutivo estable, tras un período en el que Tailandia tuvo tres jefes de gobierno en apenas tres años desde los comicios de 2023.

Aquellas elecciones fueron ganadas por una formación reformista que entonces competía bajo la marca Avanzar. Sin embargo, el veto de sectores conservadores a un movimiento que proponía cambios en la monarquía y el rol del Ejército derivó en una etapa de alianzas débiles e inestables, sumada al deterioro económico de la segunda mayor economía del sudeste asiático.

De confirmarse los resultados dentro del plazo previsto para presentar reclamaciones —que se extiende hasta abril—, el BJT necesitaría el respaldo de al menos 58 diputados adicionales. Entre las posibles fórmulas se contempla una alianza con el ultraconservador Kla Tham, encabezado por el exmilitar Thamanat Prompow.

Los comicios estuvieron marcados por el histórico conflicto fronterizo con Camboya, reavivado tras los enfrentamientos registrados en julio y diciembre de 2025, que dejaron cerca de un centenar de víctimas fatales.

Anutin, quien asumió el poder en septiembre luego de la destitución de la entonces primera ministra Paetongtarn Shinawatra por parte del Tribunal Constitucional tras sus críticas al Ejército, capitalizó el contexto al presentarse como un líder patriótico y defensor de la nación, con frecuentes referencias a las Fuerzas Armadas durante la campaña.

Analistas sostienen que otra de las estrategias que fortaleció al Bhumjaithai fue la incorporación de distintos clanes políticos, incluso en regiones donde el partido carecía previamente de redes de influencia.

Asimismo, el actual primer ministro contó con el respaldo de la Casa Real y fue recibido por el rey Maha Vajiralongkorn en una audiencia imprevista el día previo a los comicios.

En su primera aparición pública durante el recuento, el dirigente reafirmó su compromiso de gobernar con “honestidad, dedicación y firme apego al sistema democrático con el rey como jefe de Estado”.

La aparente victoria y el apoyo de los principales poderes del país abren la posibilidad de una etapa de mayor estabilidad política, en una nación con antecedentes de reiterados golpes de Estado. Sin embargo, persisten interrogantes sobre si el nuevo liderazgo impulsará reformas capaces de revertir el actual estancamiento económico.

Incluso, el resultado podría marcar el inicio de una fase en la que el movimiento reformista quede relegado frente a un escenario dominado por el pragmatismo político y el nacionalismo, lo que dificultaría la concreción de transformaciones democráticas profundas en el corto plazo.

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