El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, formalizó un decreto que retira los aranceles aplicados a una amplia variedad de importaciones alimentarias —entre ellas, carne de res, tomates, café y bananas—, según informó la Casa Blanca. La disposición, que rige de manera retroactiva desde la medianoche del jueves, busca responder a la creciente preocupación de los consumidores por el incremento sostenido del costo de los comestibles y marca un giro respecto del enfoque arancelario que caracterizó a su administración.
La orden ejecutiva reduce inmediatamente los gravámenes impuestos este año a una serie de productos agrícolas considerados esenciales. El objetivo central es aliviar la presión que enfrentan las familias y desacelerar los aumentos en góndola. De acuerdo con el comunicado oficial, el decreto insta además al Departamento del Tesoro y a la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) a suspender temporalmente las tarifas más altas y a revisar su impacto sobre la economía, en medio de críticas crecientes por el encarecimiento de bienes básicos.
Dentro del listado de alimentos que quedan libres de aranceles se encuentran frutas como aguacates, naranjas, cocos y piñas, además de té negro y verde, especias como canela y nuez moscada y otros productos importados cuyo precio había escalado en parte por las tarifas previas. Kevin Hassett, director del Consejo Económico Nacional de la Casa Blanca, señaló en declaraciones recogidas por The New York Times que la pérdida de poder adquisitivo de los hogares será atendida “de inmediato” por la Administración.
La decisión llega después de una serie de reveses electorales para el Partido Republicano en estados clave como Virginia, Nueva Jersey y Nueva York, donde el costo de vida fue un eje central del debate público. Los triunfos demócratas en esas jurisdicciones agregaron presión sobre la Casa Blanca para adoptar medidas directas que alivien el peso de la inflación.
Trump ha defendido históricamente el uso de barreras arancelarias para proteger la industria y el empleo estadounidense, y ha atribuido a la gestión de Joe Biden el encarecimiento de la canasta básica, según recordaron fuentes oficiales. Sin embargo, la nueva orden representa un cambio notorio en esa postura, al admitir de forma indirecta que los impuestos a las importaciones también tuvieron efectos sobre la asequibilidad.
Las exenciones ahora anunciadas se incorporarán a los acuerdos comerciales que Estados Unidos mantiene con Argentina, Ecuador, Guatemala y El Salvador, países con los que se negoció la eliminación de tarifas específicas una vez completados los marcos regulatorios. La medida precisa que quedarán suspendidos los aranceles recíprocos del 10 % o 15 % para productos agrícolas provenientes de estas naciones.
En paralelo, la Administración Trump mantenía desde meses atrás un sistema general de aranceles del 10 % para la mayoría de los países y aumentos selectivos para determinados bienes, justificando esas tarifas como una respuesta a prácticas comerciales “injustas”. Aunque la inflación general no registró un salto brusco, economistas consultados por Reuters advirtieron que los precios de varios productos —incluida la carne— subieron por restricciones de oferta y por la transferencia gradual del costo arancelario a los consumidores, una situación que podría intensificarse en 2026.
