Día Mundial contra la Lepra: por qué se conmemora este 25 de enero y qué debemos saber sobre una enfermedad que aún existe

Cada último domingo de enero se conmemora el Día Mundial contra la Lepra, una efeméride que busca visibilizar una enfermedad milenaria que, aunque hoy es curable, sigue afectando a cientos de miles de personas en el mundo. Lejos de ser un problema del pasado, la lepra continúa presente en numerosos países y todavía arrastra un fuerte estigma social que dificulta el diagnóstico temprano y el tratamiento oportuno.

Esta fecha invita a reflexionar no solo sobre los avances médicos, sino también sobre el impacto social, cultural y humano que rodea a la enfermedad. Hablar de lepra es hablar de salud pública, derechos humanos, inclusión y memoria.


¿Qué es la lepra?

La lepra, también conocida como enfermedad de Hansen, es una infección crónica causada por la bacteria Mycobacterium leprae. Afecta principalmente la piel, los nervios periféricos, las vías respiratorias superiores y los ojos.

Su característica principal es que tiene una evolución lenta, por lo que los síntomas pueden tardar años en manifestarse. Esto explica por qué, durante siglos, fue incomprendida y temida.

Hoy se sabe que:

  • No es altamente contagiosa
  • Se transmite por contacto estrecho y prolongado
  • Tiene cura con tratamiento adecuado

Origen del Día Mundial contra la Lepra

La efeméride fue impulsada en 1954 por el periodista francés Raoul Follereau, quien propuso dedicar un día a la concientización, la solidaridad y la erradicación del estigma.

Desde entonces, cada último domingo de enero, organizaciones sanitarias, gobiernos y ONG de todo el mundo realizan campañas para informar, prevenir y promover el acceso al tratamiento.


Lepra hoy: una enfermedad que aún existe

A pesar de los avances médicos, cada año se registran más de 200.000 nuevos casos en el mundo. La mayoría se concentran en países de Asia, África y América Latina.

La persistencia de la lepra está asociada a:

  • Pobreza
  • Falta de acceso a la salud
  • Desinformación
  • Estigmatización

Síntomas de la lepra

Detectarla a tiempo es clave. Los síntomas más comunes incluyen:

  • Manchas claras u oscuras en la piel con pérdida de sensibilidad
  • Hormigueo o entumecimiento en manos y pies
  • Debilidad muscular
  • Lesiones que no cicatrizan
  • Engrosamiento de nervios

Ante cualquiera de estos signos, es fundamental consultar a un profesional.


¿La lepra tiene cura?

Sí. Mediante un tratamiento llamado poliquimioterapia (PQT), que combina antibióticos y se administra de forma gratuita en la mayoría de los países.

Con diagnóstico temprano:

  • Se evita la discapacidad
  • Se corta la transmisión
  • Se reduce el estigma

El estigma: la verdadera herida

Más allá de lo médico, dejó una huella profunda en la historia. Durante siglos, las personas diagnosticadas eran aisladas, rechazadas o forzadas a vivir en colonias.

Aunque hoy se conoce su cura, el estigma persiste y genera:

  • Discriminación
  • Miedo a consultar
  • Aislamiento social


En América Latina

En varios países de la región, la lepra continúa siendo un desafío sanitario. Brasil concentra la mayor cantidad de casos en el continente, seguido por otros países de la región.

En Argentina, aunque los casos son bajos, la enfermedad no está erradicada y requiere vigilancia epidemiológica constante.


Prevención y detección temprana

La clave está en:

  • Informar
  • Desestigmatizar
  • Garantizar acceso al diagnóstico
  • Asegurar tratamiento gratuito

Cuando una persona inicia tratamiento, deja de ser contagiosa rápidamente.


El rol de la comunidad

La lucha contra la lepra no depende solo de médicos. También involucra:

  • Escuelas
  • Medios de comunicación
  • Gobiernos
  • Organizaciones sociales

Hablar del tema salva vidas.


Un compromiso global

La Organización Mundial de la Salud promueve la erradicación como problema de salud pública, enfocándose en:

  • Diagnóstico temprano
  • Atención integral
  • Inclusión social

Porqué sigue siendo importante esta fecha

Porque todavía hay personas que sufren en silencio.
Porque aún existen prejuicios.
Porque la información salva.

Nos recuerda que la salud es un derecho y que ninguna enfermedad debe ser motivo de exclusión.


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