La Policía Federal detuvo este martes a dos hermanos acusados de integrar una red familiar que abastecía de armas a organizaciones narcocriminales en la ciudad santafesina de Rosario.
Fuentes del caso indicaron que el operativo, ejecutado en las primeras horas de la mañana de este miércoles, contempló allanamientos simultáneos en dos viviendas de los barrios La Loma y Triángulo. Allí fueron arrestados Daniel Jesús y Santiago G., identificados como piezas relevantes dentro de la estructura investigada.
La intervención de la División Antidrogas Rosario permitió detectar un arsenal distribuido entre ambos domicilios. En los procedimientos se secuestraron ocho escopetas, dos carabinas, tres pistolas semiautomáticas, dos revólveres y más de 800 municiones de distintos calibres.
Además, los agentes incautaron teléfonos celulares y documentación vinculada a otras armas en circulación. Según precisaron las fuentes consultadas, ese material podría resultar clave para ampliar la investigación y avanzar en la trazabilidad del armamento.
La investigación, encabezada por el Equipo para el Abordaje Estratégico de Armas de Fuego de la Fiscalía General del Ministerio Público de la Acusación, bajo la coordinación de la fiscal Juliana González, avanzó sobre el modus operandi de la familia G..
De acuerdo con los registros oficiales, los sospechosos habrían adquirido de forma legal, durante el último tiempo, más de 30 armas de fuego, de las cuales varias habrían sido desviadas hacia el circuito ilegal.
La información reunida en la causa señala que la operatoria consistía en comprar armamento registrado para luego entregarlo a terceros vinculados a organizaciones narco. Ese poder de fuego, según los investigadores, era utilizado para amedrentar, extorsionar y ejecutar balaceras en distintos barrios rosarinos.
El circuito criminal, siempre según la fiscalía, habría contribuido a un incremento en la capacidad violenta de bandas responsables de hechos de alto impacto en una región marcada por la problemática del delito.
Entre el material secuestrado, la documentación hallada aparece como un elemento central para rastrear nuevas ramificaciones, ya que acredita operaciones sobre armas que todavía no fueron localizadas. Los investigadores sostienen que el acceso legal al armamento habría sido utilizado como pantalla para abastecer el mercado negro, profundizando la circulación de armas en escenarios donde la violencia asociada al narcotráfico mantiene niveles críticos.
El detalle de lo incautado
8 escopetas: una sin numeración visible de doble caño y calibre 16, otra marca Mahely calibre .28, una Luigi Brescia, una Sole .16, una Winchester modelo 1400, otra marca Hawk calibre .12, una Iga Gaucha .12, una Fiume .16 y una carabina Ruger American
1 rifle Magtech calibre .22 modelo 7022
3 pistolas: una Colt calibre .45; una Ruger calibre .22 y marca T.A.L.A. .22
2 revólveres: uno marca Tanque calibre .32 y otro Colt .32
1 carcaza o cantonera de madera, perteneciente a un arma larga del tipo rifle
684 municiones: 8 cajas de cartuchos calibre 12/70, 4 cajas de cartuchos “Trust” calibre .24, 2 cajas de municiones “Orbea” calibre .32 y otras dos de calibre .28, 5 cajas de cartuchos “Caza” calibre .36, 1 caja de cartuchos “Eley” 12/70 y otra de municiones “Remington” .22. Además, municiones sueltas calibre 44.40, .308, .38, .308 (fusil) y .22
8 celulares
