El ex director del Servicio Penitenciario Federal, Emiliano Blanco, fue denunciado por ejercer violencia de género contra su ex pareja y sus dos hijos, y ante la falta de respuestas, el entorno de la víctima sostiene que la Justicia dilata las medidas de prueba contra el ex funcionario. Cabe recordar que tiempo atrás había sido investigado por presunta complicidad al permitir el uso de celulares en cárceles y por supuesto espionaje ilegal durante el gobierno de Mauricio Macri.
La causa se inició a fines de agosto de 2025, cuando la mujer, representada por su abogado Rodrigo Tripolone, presentó la denuncia por violencia de género. De manera inmediata se realizaron las pericias correspondientes, que permitieron calificar los hechos como de “riesgo alto”, de acuerdo con el informe del cuerpo interdisciplinario de la Oficina de Violencia Doméstica (OVD) de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
En el informe se detalla que los episodios ocurrieron “desde el inicio de la relación” e incluyeron amenazas de muerte y de femicidio, intentos de abuso sexual, violencia psicológica y económica contra la madre de sus hijos, además de daño psicofísico a los menores.
“Me salís más barata muerta”, habría sido una de las frases que Blanco le dijo a su ex pareja mientras convivían. Ese mensaje, junto a otros intercambios que forman parte del expediente, fue reconocido por el propio ex funcionario en cuanto a su contenido, aunque negó el contexto en el que fue pronunciado. También se denunciaron expresiones como “puedo mandar a alguien de Inteligencia a que te pegue tres tiros” y “si no estás conmigo, te dejo sin nada; ya vas a ver quién soy”.
Con las pruebas reunidas, el Juzgado Civil 87 dictó una medida perimetral contra Blanco, prohibiéndole acercarse a menos de 300 metros de los lugares que frecuentan la víctima y sus hijos. En su resolución, la jueza consideró verosímil el relato presentado por la denunciante.
En la acusación se señala que, si bien la pareja estaba separada de hecho, ambos continuaban viviendo en la misma casa debido a la situación generada por el acusado. “No tenía a dónde irme porque él siempre se encargó de denostar mis trabajos y prácticamente enloquecerme para que los dejara, de modo de poder ejercer un mayor control sobre mí y los chicos”, expresó la mujer.
Otro de los episodios relatados en la causa ocurrió una noche en la que, según la denuncia, Blanco estaba bajo los efectos del alcohol. En ese contexto, habría forzado la puerta del cuarto donde la mujer dormía junto a su hijo de tres años, para exhibirse y realizar comentarios de índole sexual. Luego, siempre de acuerdo al testimonio, intentó abusar de ella delante del menor. “Tan borracho estaba que me lo quité de encima y a los gritos le ordené que se retirara. No fue esa la única vez que intentó abusar de mí”, declaró la denunciante.
Frente a las distintas situaciones vividas, la mujer solicitó que su hija de 13 años declare en cámara Gesell para dejar registro de su testimonio, pero hasta el momento esa medida no fue autorizada. “La violencia de género se vuelve institucional cuando la Justicia se convierte en un terreno hostil para quienes denunciamos hechos aberrantes como los que sufrí yo y sufrieron mis hijos”, sostuvo.
En el expediente también se menciona que la adolescente fue testigo de varios episodios protagonizados por su padre. Entre ellos, el hallazgo de una bolsa con billetes de 100 dólares y un viaje a Brasil en el que ambos hermanos habrían sido encerrados en una habitación. Allí, la menor accedió a una tablet de Blanco donde encontró material de contenido sexual explícito y fotos de su madre junto a su actual pareja.
“Mami, me quiero ir. Me da miedo y asco. No quiero convivir con papá ahora. No digas nada porque me va a retar. Porque tiene fotos tuyas aparte. Pudo haber investigado cualquier cosa”, le escribió la niña a su madre. Luego insistió: “Mami, me da asco. Me quiero ir”.
A pesar de la presentación de pruebas, la causa no registró avances significativos en la acusación contra el ex funcionario, lo que genera temor en las víctimas ante posibles represalias y la posibilidad de que el expediente quede estancado.
“Tengo miedo por mi vida. Emiliano Blanco me amenazó de muerte y tiene vínculos con sectores de inteligencia. Sabe cómo operar en las sombras. Un accidente, un robo, una bala perdida o hasta aparecer ‘suicidada’. Cualquier cosa puede convertirse en una coartada perfecta y salir limpio. Por eso hablo hoy, y por eso necesito que alguien me escuche: porque si algo me pasa, ya saben quién es responsable”, concluyó la víctima.
