La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, resolvió destituir al ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, y nombrar en su reemplazo al general Gustavo González López.
“Seguros estamos de que asumirá con el mismo compromiso y honor las nuevas responsabilidades que le serán encomendadas”, sostuvo la funcionaria chavista al anunciar la medida, que marca un giro en la conducción de las Fuerzas Armadas.
La salida de Padrino López pone fin a más de una década al frente del Ministerio de Defensa, período en el que se consolidó como una de las figuras clave del aparato militar y político del chavismo. La decisión se enmarca en un proceso de reconfiguración del poder tras la captura del ex mandatario Nicolás Maduro, considerado uno de los principales puntos de inflexión recientes en el país.
“Agradecemos al G/J Vladimir Padrino López por su entrega y su lealtad a la Patria, y por haber sido durante todos estos años el primer soldado en la defensa de nuestro país”, expresó Rodríguez en sus redes sociales, donde también destacó su trayectoria dentro del gobierno.
Durante su gestión, Padrino López fue una figura central dentro del esquema chavista: supervisó la estructura de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, tuvo un rol activo en la represión de protestas en 2014 y 2017, y encabezó programas estratégicos como la distribución de alimentos en medio de la crisis económica. En reiteradas oportunidades, manifestó su “lealtad absoluta” al gobierno de Maduro.
Además, su papel resultó determinante en momentos clave. En 2019 rechazó públicamente cualquier intento de transición política y, tras las elecciones presidenciales de 2024, respaldó los resultados cuestionados, reafirmando el apoyo militar al oficialismo.
En el plano internacional, Estados Unidos lo incluyó en listas de sancionados por corrupción y narcotráfico, ofreciendo una recompensa de 15 millones de dólares por información que permita su captura. También fue sancionado por Canadá, la Unión Europea y el Reino Unido por presuntas violaciones a los derechos humanos.
Tras la captura de Maduro el 3 de enero por fuerzas estadounidenses, Padrino López continuó al frente de la institución castrense y exigió la liberación del ex mandatario y de su esposa, Cilia Flores. En ese contexto, la Fuerza Armada denunció lo que calificó como un “secuestro” y rechazó el operativo.
El reemplazo en Defensa
El nuevo ministro, Gustavo González López, es un hombre de larga trayectoria dentro de los organismos de seguridad del Estado. Fue sancionado por Estados Unidos en 2015 por su presunta responsabilidad en la represión de protestas, detenciones arbitrarias y violaciones de derechos humanos.
Graduado en la Academia Militar en 1982, inició su carrera pública en 2006 como presidente del Metro de Caracas. Posteriormente, ocupó cargos clave como comandante de la Milicia Bolivariana y jefe de unidades militares estratégicas.
En 2014 fue designado director del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), organismo señalado por múltiples denuncias de abusos. Bajo su conducción, se llevaron adelante operativos contra manifestaciones opositoras y estudiantiles.
Uno de los episodios más controvertidos ocurrió en 2018 con la muerte del concejal Fernando Albán, quien fue detenido por el SEBIN y falleció horas después en su sede. Mientras la versión oficial sostuvo que se trató de un suicidio, la oposición y organismos internacionales denunciaron un posible asesinato bajo tortura.
Tras ese hecho, González López fue removido del organismo, aunque luego continuó ocupando distintos cargos dentro del gobierno.
Su designación como ministro de Defensa se suma a una serie de cambios impulsados por Rodríguez desde que asumió el poder a comienzos de enero, en medio de una fuerte reconfiguración política e institucional en Venezuela.
