El gobernante cubano Miguel Díaz-Canel confirmó que su administración mantiene conversaciones con representantes del gobierno de Estados Unidos con el objetivo de analizar y eventualmente resolver diferencias entre ambos países. Tras el anuncio, el mandatario ofreció una conferencia de prensa en la que brindó detalles sobre estos contactos.
Las declaraciones surgieron luego de una serie de intercambios recientes que buscan identificar los principales temas que afectan la relación entre La Habana y Washington D. C..
De acuerdo con Díaz-Canel, las conversaciones se desarrollan en un contexto internacional que ha permitido abrir espacios de diálogo. El dirigente señaló que el propósito de estos encuentros es “identificar cuáles son los problemas bilaterales que necesitan una solución a partir de la gravedad que tienen y de la incidencia que generan”. También remarcó que la intención es avanzar en soluciones que puedan resultar beneficiosas para las poblaciones de ambos países.
El anuncio se da en medio de una grave crisis energética que afecta a la isla. Según el propio mandatario, la situación se agravó por la falta de combustible. “Hace más de tres meses que no entra ningún barco de combustible”, afirmó ante la prensa. En ese sentido, agregó que la ausencia de petróleo provoca “un impacto inconmensurable en la vida de nuestro pueblo”.
Consultado sobre los contactos con la administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, Díaz-Canel explicó que se trata de un proceso reservado. “Estos son procesos que se hacen con mucha discreción. Son procesos largos. Todo lleva un tiempo. Estamos en las fases iniciales de ese proceso”, indicó.
El mandatario cubano explicó que recientemente funcionarios de su país dialogaron con representantes del gobierno estadounidense con la intención de encontrar, mediante el diálogo, vías para resolver las diferencias existentes. “El objetivo es detectar los problemas bilaterales, cuáles son las vías, ver si hay voluntad de las partes y encontrar áreas de cooperación”, describió.
Asimismo, afirmó que se trata de un proceso delicado que se maneja con cautela. “Es todo un proceso muy sensible que se aborda con responsabilidad y mucha seriedad. En esos intercambios hemos expresado nuestra voluntad de continuar el proceso bajo el principio de la igualdad y el respeto de ambos países”, sostuvo.
Minutos antes de la conferencia de prensa, Díaz-Canel había dirigido un mensaje a la nación en el que insistió en la necesidad de evaluar la disposición de ambas partes para avanzar en acciones conjuntas. Entre los temas mencionados se encuentran posibles áreas de cooperación para enfrentar amenazas comunes y garantizar la seguridad y la paz tanto en los dos países como en la región de América Latina y el Caribe.
Durante su intervención, el líder cubano recordó que la dirigencia de la revolución no suele responder a lo que calificó como “campañas especulativas” en torno a negociaciones de este tipo, precisamente por el carácter sensible de los contactos.
En esa línea, aseguró que la delegación cubana ha planteado su voluntad de continuar el diálogo sobre la base del respeto a los sistemas políticos de ambos Estados, así como a la soberanía y autodeterminación de cada gobierno. Según indicó, esta postura se basa en un criterio de reciprocidad y en el respeto al derecho internacional.
Respecto de la crisis energética que atraviesa el país, Díaz-Canel responsabilizó a las sanciones externas. “La culpa no es del gobierno, no es de la revolución. La culpa es del bloqueo energético que nos han impuesto”, sostuvo.
Las conversaciones entre Cuba y Estados Unidos se producen en un contexto de fuerte crisis política, económica y social en la isla.
En las últimas semanas, el presidente estadounidense Donald Trump había afirmado públicamente que funcionarios de su gobierno mantenían contactos con autoridades cubanas. Sin embargo, desde La Habana esas versiones habían sido negadas en su momento.
En paralelo, el régimen cubano informó este jueves la liberación de 51 personas detenidas tras mantener contactos con El Vaticano. El comunicado difundido por el Ministerio de Relaciones Exteriores sobre esta decisión no incluyó ninguna referencia a Estados Unidos.
