Un brutal episodio de violencia se registró en el partido bonaerense de Pilar, donde un chofer de la línea 511 fue salvajemente agredido por un pasajero y terminó con una triple fractura en el pómulo derecho. El ataque quedó registrado por las cámaras de seguridad instaladas en el colectivo y ahora es analizado por los investigadores para dar con el responsable.
El hecho ocurrió el jueves pasado alrededor de las 17 horas, en la intersección de las calles Paraguay y Baradero. Todo se inició a partir de una discusión relacionada con una parada del recorrido. Según relató el conductor, identificado como Luis Romero, un pasajero le manifestó que deseaba descender de la unidad, aunque aseguró que nunca escuchó el timbre que indicara la solicitud de bajada.
“Me dijo que había tocado el timbre, que me lavara los oídos. Yo le contesté que escucho bien, que no necesitaba ningún lavado y que no hiciera problema donde no lo había. Le abrí la puerta y se bajó”, recordó Romero al contar cómo se desarrolló el intercambio verbal.
Sin embargo, la situación no terminó allí. Cuando el colectivo estaba por retomar su marcha, el conductor observó que el mismo pasajero volvió a subir al vehículo y se dirigió directamente hacia él. Tras increparlo nuevamente, comenzó a golpearlo de manera violenta.
Las imágenes captadas por una cámara interna muestran el momento en que el agresor se acerca al puesto de conducción y le propina varios golpes en la cabeza. De acuerdo con el testimonio de la víctima, el atacante habría utilizado una manopla para ejecutar la agresión, lo que agravó considerablemente las lesiones sufridas.
Según trascendió, una mujer que intentó intervenir para detener la golpiza fue quien dio aviso al 911 y solicitó asistencia médica. Poco después llegó una ambulancia del SAME que trasladó a Romero al Hospital Central de Pilar.
En el centro de salud le realizaron estudios y una tomografía que confirmó una triple fractura con desplazamiento en el pómulo derecho. Además, los médicos debieron practicarle suturas en el rostro debido a las heridas provocadas durante el ataque. En los próximos días, especialistas de la ART determinarán si será necesaria una intervención quirúrgica.
Tras recibir atención médica, el chofer formalizó la denuncia en el Destacamento de Agustoni. Junto con delegados gremiales y autoridades de la empresa Ruta Bus, entregó a los investigadores las grabaciones de las cámaras de seguridad para facilitar la identificación del agresor.
“No había necesidad de hacerme esto. Hace 19 años que soy chofer de colectivos y es la primera vez que me pasa una cosa así”, expresó Romero con visible indignación. También sostuvo que el responsable debe responder ante la Justicia por las consecuencias de la agresión.
El conductor aseguró además que continúa atravesando un difícil proceso de recuperación. Según explicó, tiene el rostro muy inflamado, presenta dificultades para alimentarse con normalidad y sufre problemas en la visión como consecuencia de los golpes recibidos.
Mientras tanto, efectivos policiales trabajan sobre las imágenes obtenidas y otras pruebas para establecer la identidad del sospechoso, que por el momento permanece prófugo.
Un caso similar de violencia contra un colectivero ocurrió recientemente en el barrio porteño de Constitución. En aquella oportunidad, un conductor venezolano protagonizó un episodio de furia luego de una discusión de tránsito con el chofer de un colectivo de la línea 60.
Según la investigación, el hombre descendió de un Volkswagen negro, tomó un hierro que llevaba en el baúl y comenzó a destruir los espejos y ventanillas de la unidad ante la mirada de pasajeros y transeúntes.
La situación terminó con la intervención de efectivos de la Policía de la Ciudad, quienes acudieron tras un llamado al 911 realizado por pasajeros del colectivo. El agresor, de 36 años, fue reducido y detenido, quedando imputado por daños agravados y a disposición de la Unidad de Flagrancia Este.
