Un avión de United Airlines con 221 pasajeros a bordo, que llegó el domingo desde Venecia, protagonizó un impactante incidente al colisionar con un poste de luz y embestir un camión de reparto en plena autopista New Jersey Turnpike, durante su aproximación al aeropuerto Newark Liberty.
Según la información difundida, ninguno de los ocupantes del vuelo resultó herido ni la aeronave sufrió daños estructurales de gravedad. Sin embargo, el conductor del camión afectado sí padeció lesiones menores y debió ser trasladado a un hospital, aunque fue dado de alta el mismo día, de acuerdo con lo informado por autoridades y la aerolínea.
El hecho, poco habitual por su dinámica y ubicación, generó daños en la parte inferior del Boeing 767 —identificado como Vuelo 169— y afectó a un camión perteneciente a la empresa H&S Bakery. Su conductor, Warren Boardley, sufrió cortes al ser alcanzado por fragmentos de vidrio luego de que una de las ruedas del tren de aterrizaje impactara directamente contra la cabina del vehículo.
La secuencia ocurrió alrededor de las 14:00 del domingo y quedó registrada por una cámara instalada en el propio camión. En las imágenes se observa el momento en que el avión pasa a muy baja altura y se produce el impacto.
De acuerdo con la policía estatal de Nueva Jersey, tras golpear el poste de iluminación, parte de la estructura metálica cayó sobre una Jeep que circulaba a pocos metros, aunque no se reportaron heridos en ese vehículo.
Especialistas señalan que las maniobras de aterrizaje en Newark implican atravesar a escasa distancia una de las autopistas más transitadas del país, lo que explica la cercanía extrema entre la aeronave y los vehículos en circulación.
El camión, registrado en Baltimore, se dirigía hacia un depósito de pan en Newark cuando ocurrió el choque. La rueda del avión atravesó el parabrisas y la ventana del conductor, lo que provocó heridas en sus brazos y manos debido a los vidrios rotos.
Si bien el conductor fue asistido en un centro de salud, no presentó lesiones de gravedad y logró detener el vehículo de manera segura tras el impacto.
Uno de los aspectos que más llamó la atención fue la velocidad de la aeronave al momento de sobrevolar la autopista, que superaba los 257 km/h, según datos de seguimiento de vuelos. Este factor, sumado a la cercanía con la infraestructura vial, incrementó el riesgo del episodio.
A pesar del incidente, el avión continuó su trayectoria hasta la puerta asignada en el aeropuerto. Ni la tripulación ni el control de tráfico aéreo advirtieron de inmediato la magnitud de lo ocurrido.
La situación se detectó oficialmente aproximadamente media hora después del aterrizaje, cuando inspectores aeroportuarios recibieron un aviso sobre la presencia de un agujero en uno de los laterales de la aeronave.
Ese tramo del aterrizaje, que incluye el cruce sobre la autopista, es considerado históricamente delicado por la corta distancia entre la pista y la calzada, lo que exige una precisión extrema por parte de los pilotos.
Tras una inspección inicial, las operaciones en el aeropuerto se reanudaron con normalidad. No se encontraron daños significativos en la pista, mientras que la aerolínea inició una evaluación técnica del avión y retiró preventivamente tanto la aeronave como a su tripulación del servicio.
El episodio derivó en la apertura de una investigación conjunta por parte de la Administración Federal de Aviación (FAA) y la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB). Ambas agencias analizarán las grabaciones de cabina y los datos del vuelo para determinar las causas del accidente.
Se espera que en los próximos días un investigador llegue al aeropuerto de Newark y que en un plazo máximo de 30 días se emita un informe preliminar con las primeras conclusiones.
En paralelo, la aerolínea aseguró que llevará adelante un exhaustivo análisis de seguridad aérea mientras se mantienen suspendidas las operaciones del avión involucrado.
Testigos que circulaban por la autopista relataron la cercanía extrema de la aeronave durante la maniobra. Algunos describieron una fuerte corriente de aire y la presencia de humo y escombros tras el impacto.
Por el momento, tanto la tripulación como el avión permanecen fuera de servicio mientras avanza la investigación técnica que busca esclarecer lo sucedido en una de las zonas más sensibles del aeropuerto de Newark.
