Argentina vuelve a posicionarse en la escena espacial internacional con la participación del microsatélite Atenea en la misión Artemis II de la NASA, el histórico vuelo tripulado que marca el regreso de la humanidad al entorno lunar después de más de medio siglo.
El microsatélite argentino Atenea tiene previsto desprenderse de la cápsula Orion cuando la misión alcance una altitud de aproximadamente 70.000 kilómetros de la Tierra, lo que permitirá realizar pruebas tecnológicas y científicas en el espacio profundo, en una distancia nunca antes alcanzada por un desarrollo nacional.
Argentina presente en el lanzamiento histórico
El secretario de Innovación, Ciencia y Tecnología de la Nación, Dario Genua, estuvo presente durante el despegue de la misión Artemis II, que incluyó el lanzamiento del cubesat Atenea, construido por tres universidades públicas argentinas.
Tras el lanzamiento exitoso, el funcionario saludó al administrador de la NASA, Jared Isaacman, y compartió su emoción por el logro alcanzado.
“¡La emoción es TOTAL! 🚀 – Acabamos de vivir el histórico despegue de la misión a la luna de la @NASAArtemis desde Cabo Cañaveral. Ahora, toda la energía puesta en las próximas horas para el despliegue del satélite ATENEA 🇦🇷. Un honor compartir este lanzamiento con Jared Isaacman, @NASAAdmin”, publicó Geuna en la red social X.
La misión Artemis II y el regreso al entorno lunar
La misión Artemis II despegó a las 19:24 (hora argentina) y transporta a cuatro astronautas a bordo de la nave Orion en un viaje de casi diez días, con experimentos científicos, maniobras técnicas y rutinas de supervivencia en el espacio profundo.
Durante el primer día de vuelo, los astronautas desplegaron los paneles solares de la nave, reorganizaron el interior del módulo para adaptarlo como espacio habitable y comenzaron a verificar sistemas esenciales como el dispensador de agua potable, el inodoro y los mecanismos de eliminación de dióxido de carbono.
Según informó la NASA, después de unas ocho horas y media en el espacio, la tripulación descansará durante un breve período. Posteriormente, realizarán un encendido adicional de motores para posicionar correctamente la nave antes de la maniobra de inyección translunar prevista para el segundo día.
Además, se llevará a cabo una verificación de comunicaciones de emergencia con la Red del Espacio Profundo en el punto más distante de la órbita terrestre, un paso clave antes de continuar el viaje hacia la Luna.
Qué es Atenea, el microsatélite argentino que viaja a la Luna
Argentina será protagonista de esta misión con el microsatélite ATENEA, desarrollado por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) junto a instituciones del sistema científico nacional.
El satélite fue seleccionado como carga secundaria de la misión, convirtiendo a Argentina en el único país latinoamericano participante y uno de los cuatro elegidos a nivel mundial, junto con Alemania, Arabia Saudita y Corea del Sur.
Atenea es un CubeSat de clase 12U, con dimensiones aproximadas de 30 x 20 x 20 centímetros. Su principal objetivo será operar a unos 70.000 kilómetros de distancia de la Tierra y establecer comunicación directa con estaciones terrestres ubicadas en Tierra del Fuego y Córdoba.
Este despliegue permitirá probar comunicaciones de largo alcance y recopilar información científica en un entorno de alta exigencia técnica.
Un desarrollo científico con participación federal
El proyecto es resultado de una colaboración entre la CONAE, la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires (FIUBA), la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), el Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR), la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la empresa VENG S.A.
La mayoría del equipo que diseñó y construyó Atenea estuvo conformado por estudiantes de ingeniería y ciencias exactas, quienes participaron en el desarrollo de un proyecto de alta complejidad tecnológica.
El ingeniero Alejandro Martínez, decano de la Facultad de Ingeniería de la UBA, explicó que el proyecto fue seleccionado por la NASA entre propuestas de casi 50 países y destacó que el desarrollo debió cumplir estrictos estándares de seguridad para no comprometer la misión tripulada.
Un laboratorio argentino en el espacio profundo
El microsatélite Atenea permitirá medir niveles de radiación en el espacio profundo y evaluar el comportamiento de componentes electrónicos en condiciones extremas. También analizará señales de navegación GNSS desde una altitud superior a las constelaciones actuales y validará comunicaciones de largo alcance.
Entre sus funciones destacadas se encuentran:
- Medición de dosis de radiación en órbitas bajas y profundas
- Prueba de fotomultiplicadores de silicio (SiPMs)
- Recopilación de datos GPS por encima de la constelación
- Validación de enlaces de comunicación de largo alcance
Estas pruebas permitirán mejorar futuras misiones espaciales y desarrollar nuevas tecnologías aplicables tanto en el ámbito aeroespacial como en otros sectores.
Participación argentina en la misión Artemis II
La Universidad de Buenos Aires participa directamente en la misión mediante la Facultad de Ingeniería, que confirmó su contribución en el desarrollo del CubeSat que será desplegado antes del acercamiento lunar.
El despliegue de Atenea será seguido por una activación autónoma y la verificación de todos sus subsistemas, lo que permitirá recibir la telemetría más lejana jamás obtenida por un satélite argentino.
Un paso clave para la tecnología espacial nacional
La misión Artemis II marcará el regreso de humanos al entorno lunar tras 54 años y permitirá validar sistemas de propulsión, navegación, comunicaciones y soporte vital.
En ese contexto, el desempeño de Atenea será fundamental para definir la participación argentina en futuras misiones lunares y marcianas.
La comunidad científica internacional sigue de cerca este proyecto, que posiciona a la Argentina como un actor relevante en la nueva etapa de exploración espacial y abre nuevas oportunidades para el desarrollo tecnológico y científico del país.
