La Justicia llevó adelante nuevos procedimientos en penales bonaerenses en el marco de una investigación contra el presunto líder de una red de grooming, quien ya contaba con una causa anterior por hechos de características similares.
La pesquisa deja al descubierto cómo delitos vinculados al cibercrimen, la extorsión y el abuso sexual infantil siguen siendo ejecutados desde el interior de establecimientos carcelarios.
En ese contexto, la UFIJ Nº 8 de Berazategui, bajo la conducción del fiscal Ernesto Daniel Ichazo y con la intervención de la Dra. Bianca Grivetto, ordenó allanamientos en dos unidades penitenciarias de la provincia en el marco de un nuevo expediente.
Los operativos incluyeron requisas en celdas de internos alojados en la Unidad Penitenciaria de Sierra Chica y en la Unidad Penitenciaria de Merlo. El principal sospechoso, sindicado como líder de la organización, se encuentra detenido en Sierra Chica, mientras que también fue inspeccionada la celda de un supuesto cómplice identificado como N. S., alojado en el penal de Merlo.
Según se desprende de la investigación, los reclusos utilizaban teléfonos celulares para coordinar las maniobras delictivas desde prisión. A través de perfiles falsos en la red social Instagram, contactaban a menores de edad con la promesa de oportunidades laborales vinculadas al modelaje.
El mecanismo derivaba luego en situaciones de extorsión: las víctimas eran inducidas a enviar imágenes y posteriormente forzadas a realizar actos sexuales mediante videollamadas, bajo amenazas de difundir el material íntimo entre familiares y conocidos. En los allanamientos se dispuso el secuestro de teléfonos móviles y dispositivos de almacenamiento utilizados para llevar adelante estas prácticas.
Esta causa constituye el segundo expediente contra el acusado, quien ya tenía un pedido de elevación a juicio por hechos cometidos bajo la misma modalidad mientras estaba detenido en la Unidad Penitenciaria N° 1 de Lisandro Olmos.
En aquella investigación previa, el imputado actuaba con la colaboración de dos mujeres en el exterior —presuntamente sus parejas—, quienes aportaban cuentas bancarias para canalizar el dinero obtenido a través de las extorsiones. Entre las entidades mencionadas figuran Banco Nación, Naranja X y Brubank, desde donde se realizaban transferencias hacia cuentas vinculadas al presunto líder.
Los procedimientos estuvieron a cargo de la División de Investigaciones Tecnológicas Especiales de la Policía de la Ciudad, bajo la supervisión del comisario inspector Maximiliano Mendez.
Desde la fiscalía advirtieron sobre la gravedad de la situación, en particular por el acceso de los internos a dispositivos móviles dentro de las cárceles, lo que facilita la continuidad de actividades delictivas y la captación de nuevas víctimas. La investigación continuará enfocada en los mecanismos de ingreso y uso de celulares en los penales, así como en la posible responsabilidad del servicio penitenciario.
